Predicaciones – Oportunidades de Oro 4

 

Continuemos.

¿Por Qué Perdemos Cosas?

  • Por negligencia: somos como la oveja, un poco tontos, descuidados.
  • Por rebeldía: porque, como el hijo, quere­mos hacer nuestra voluntad.
  • A causa de un accidente: porque no nos dimos cuenta, porque ocurrió.
  • Por falta de compromiso: lee la historia de Jeroboam en 1 Reyes 11.

En 1 Reyes 11.29-31 dice que Salomón se había ale­jado de lo que Dios quería y un día encontró a un joven, Jeroboam, y lo ascendió. Este joven pasaba por el campo y de la nada salió un profeta, se quitó la capa y la rompió en doce pedazos. “¡Qué raro!”, pensó, mientras entregaba diez pedazos a Jeroboam y le dijo que Dios juzgaría a Salomón, que Dios despedazaría la nación ¡y que él sería rey de diez tribus de Israel! Jeroboam se quedó con la boca abierta. Y la profecía se cumplió.

Todo lo que tienes te lo ha dado Dios: te ha confiado tu trabajo, tu dinero, tu familia, tus dones. Todo viene de Dios por su gracia y por su amor. Debes cuidar lo que tienes, porque si no lo haces te podría ser quitado.

Continúa el relato en 1 Reyes 11. 35-38 y nos dice que Salomón perdió el reino porque no anduvo como Dios quería y por eso se lo pasó a Jeroboam. Saúl se lo pasó a David. Dice la Palabra que al que tiene se le dará. En la parábola de los talentos, al siervo infiel le fue quitado y se lo dieron a los demás. Dios transfiere las bendiciones de personas que no supieron y no quisieron administrarlas.

No importa que no tengas condiciones. Dios puede darte cualquier cosa: Jeroboam no tenía sangre real, él no era sucesor del trono. Sin embargo, pasados algunos años ya era rey de las diez tribus, tal como le fue profetizado por el profeta Ahías.

Las cosas que Dios te ha dado son una oportunidad increíble para que crezcas: son como trampolines, porque nada es imposible para él. Él puede darte lo que nunca soñaste.

 

El Diablo Nos ha Robado.

También sufrimos pérdida porque el diablo nos ha robado. “Llegó, pues, David con los suyos a la ciudad, y se encontró que estaba quemada, y que sus mujeres, sus hijos e hijas, habían sido llevados cautivos”. (1 Samuel 30.3).

Tal vez quieres hacer cosas para Dios pero el diablo viene a robarte: él viene para robarte tu familia, tus sueños, tus planes. Cuando “te pones las pilas” puede sucederte el robo. ¿Por qué? Para que experimentes
la injusticia. De inmediato despierta en nosotros muchos sentimientos, pero sobre todo dos importantes:

  • Abuso: porque somos lastimados, ultrajados, pisoteados, heridos en nuestro honor.
  • Sentimientos de abandono y desprotección: la sensación de que nadie nos puede ayudar, nadie nos protege, estamos solos, ya no hay solución para nada.

El diablo produce humo para mostrarte que todo está perdido: cuando llegaron, estaba todo incendiado. ¿Con qué propósito? Para mostrar superioridad, para mostrar que todo está arruinado. Entonces todo se vuelve oscuro: la gente comenzó a llorar hasta que se les acabaron las lágrimas y luego querían apedreara David.

Entonces consultó a Dios: “Síguelos… persigue lo que perdiste, lo alcanzarás” (versículo 8). Él fue con sus 600 hombres durante tres días de camino. Muchos se quedaron descansando, pero David siguió. No importa el “camino” que te falte recorrer… ¡Con­tinúa! Dios usará medios insólitos para ayudarte: “sucedió que había un egipcio medio muerto, y recuperaron todo” (1 Samuel 30.11-19).

 

Recuperarás Todo.

No le faltó nada. No querían darles a los que se habían quedado, pero David les dio a todos. Mi bendición alcanzará a otros. Cuando seas bendecido: da. No damos porque creemos que juntar cosas nos da seguridad. Sin embargo, Dios hace las cosas de otra manera. Cuando te den, da. No seas mezquino, comparte.

Extracto del libro “Alcanzando el Éxito”

Por Bernardo Stamateas

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