Lo primero que hay que entender al hablar de sexualidad es que hay tres tipos de niveles en el lenguaje.

1. Nivel de lenguaje científico.

Si tendríamos que nombrar un sinónimo de pene en el lenguaje científico, podríamos decir «aparato reproductor», pero no, porque este término es muy amplio, si pensas bien te vas a dar cuenta que no hay muchos sinónimos de pene en el lenguaje científico.

Si tendríamos que hablar de sinónimos de vagina ¿cuáles podríamos nombrar?, se van a dar cuenta que tampoco lo hay. Y un sinónimo para coito a nivel científico también nos daremos cuenta que no hay, es decir, el lenguaje científico es limitado, y es un lenguaje que no tiene sentimientos; por ejemplo si miramos los nombres de los medicamentos nos damos cuenta.

2. Nivel de lenguaje infantil.

Vamos a nombrar sinónimos infantiles para pene: pirulin, pitin, mani, chisito, manisito porotito etc. Ejemplo: va el nene y le pregunta al papá, papá como se llama esto? (señalando el pelo), pelo hijo, le responde y esto papá?, cara, y esto papá?, ojos, y esto papá? brazo, y esto papá??… chisito, manisito, pitito, pitin, mani, todo menos pene. Y el nene se pregunta cuando tendré un pene, tengo de todo menos pene!.

Ahora veamos algunos sinónimos de vagina en el lenguaje infantil: cachuchita, palomita, cotorrita, monederito, alcancía, etc. Si nos damos cuenta el lenguaje infantil es más amplio que el científico.

3. Nivel de lenguaje vulgar.

Y no vamos a dar ningún ejemplo. Pero este nivel tiene sentimientos, por eso uno cuando se enoja dice una mala palabra, por eso tiene agresividad por eso se utilizan esos términos: «la partí al medio», entre otros. El lenguaje vulgar tiene agresividad y es muy amplio.

Ahora, qué nos ha pasado a nosotros en las iglesias; a nivel vulgar nunca hemos hablado porque es vulgar, tampoco hablamos el lenguaje infantil porque no le podemos decir alcancía, pitin, pero tampoco hablamos el científico ¿y qué nos paso? Nos quedamos sin lenguaje sexual.

Por eso en las iglesias hay tantos problemas sexuales porque no los hemos hablado. Nosotros que tenemos a nuestro Papá que creo la sexualidad no tomamos autoridad para hablar de sexualidad. No tuvimos lenguaje, hablar de sexualidad era pecaminoso, hacer una charla de sexualidad 10 años atrás era ir a la hoguera, porque nos quedamos sin lenguaje, no solamente nos paso a nosotros los creyentes también le paso a mucha gente que no es creyente.

Una vez cuando yo trabajaba en el hospital en mis prácticas de sexología clínica vino un señor que tenía un problema sexual, y yo le pregunte cuál era el motivo de la visita, y me dijo: «tengo un problema ahí», ¿un problema ahí donde? le conteste…

Otra vez vino un señor y me dijo «Se me murió el pájaro cantor» y yo le respondí mire hay una veterinaria a dos cuadras no se si resucitan pajaritos ahí. Y me dice lo que pasa es que nacimos juntos y se murió primero. En otra oportunidad vino otro señor y le dije que lo trae por acá y me dijo: «No me canta el Ruiseñor».

¡No podían decir pene!

No debemos avergonzarnos de hablar algo que a Dios no le avergonzó crear. Lo que nosotros necesitamos es poder recuperar el lenguaje es hablar es decir las cosas como son, es nombrar, porque sino nosotros no tomamos autoridad para hablar otros la van a tomar.

Hoy tenemos gente destruida en nuestras iglesias en el plano sexual, es gente que ama a Dios, sirve a Dios, tiene mucha revelación pero tienen muchos conflictos sexuales, ¿por que? Por que nadie les ha hablado y ellos no pueden hablar.

Por Bernardo Stamateas

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