Continuemos.

Ves, entonces la gente religiosa en nuestras iglesias, vienen, y dice: “Yo quiero saber ¿por qué esos dos están juntados? Eso que estén juntados no es bíblico. Yo no estoy de acuerdo que se junten”. Pero… ¿por qué no miras los pecados que tenés vos? Que vas mirando los pecados ajenos. ¿O te crees que la mentira que dijiste ayer es menor que los otros que conviven? ¿Me estas entendiendo?

Decí conmigo: No te metas en mi vida sexual, nadie te llamo a juzgarme, a evaluarme y menos a condenarme. Algunos dice: ¡No! ¿Estos están conviviendo? ¿Qué clase de iglesia es? Pero tienen una lengua venenosa, chismosa…por eso les va mal. Y anda y dice: “nadie me ayuda, todo me sale mal”, ¿Dónde está Dios? O sea, maldice a Dios por falta de fe, pero eso no lo ve malo. Dicen: “Ah, mira la pechugona, se vino con todo afuera”.

4º Modelo de Sexualidad: Sexualidad Dominada por la REVELACION.

Mi sexualidad está dominada por la revelación de Dios, no por la cultura, no por la religión, no por lo que me enseñaron sino por lo que Dios, mi Señor, mi diseñador exclusivo ha hecho y ha escrito y me ha dado. Yo voy a alcanzar lo que Dios dice que debo alcanzar y entonces todo, todo, todo, todo, todo, me saldrá bien. Esos somos nosotros: Gente dominada por la revelación. A mí no me interesa, lo que dijo la religión, ni nadie, somos gente dominada por la verdad de Dios. Y la verdad de Dios dice: La sexualidad es buena, maravillosa, agradable, placentera, hermosa, y es un regalo que Dios me dio para disfrutarlo plenamente. ¡Amén! Es la verdad.

Vamos a analizar algunas cosas que la iglesia de Corinto no entendía.

1º Co. 6:12. ¡Debo decidir por las cosas que me convienen y las cosas que edifican mi vida! En Corinto, había un grupo que decía: a mí nadie me va a evaluar; nadie se mete en mi vida; yo hago de mi cuerpo lo que quiero, yo soy libre, todo lo puedo, yo decido lo que quiero. Entonces, Pablo les escribe y les dice: si, es verdad, todas las cosas te son lícitas pero no todas te convienen, no todas te edifican. Les dice: vos sos libre.

Entendeme lo siguiente, no es que no vas a pecar porque el pastor se va a enterar, no es que no pecas porque Dios te va a mandar un trueno. No es que no pecas y te moves fuera de la revelación de Dios porque te va a pasar algo malo… Te moves decidiendo lo mejor, lo que te conviene y lo que te edifica, porque sos maduro y tenés un pacto con Cristo y Pablo dice: Si están unidos a Cristo, Cristo está unido a tu vida, sos una espíritu con Él, sos libre de hacer lo que quieras, pero vos no vas a elegir entre lo bueno y lo malo, sino lo bueno y lo mejor, lo mejor y lo excelente, lo excelente y lo súper excelente. Todo lo que me edifica yo lo voy a decir. No porque tengo miedo al castigo de Dios, sino porque he hecho un pacto de amor y sé que lo que Dios me prometió es lo mejor.

1º Co. 6:13. Ellos tenían un dicho que decía: «la comida es para él estómago y el estómago para la comida» y el estómago y la comida Dios lo destruirá, pero… le dice Pablo, está bien ese dicho que ustedes tienen, pero tu cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor y el Señor para tu cuerpo. “Mi cuerpo le pertenece a Dios, es de Dios y Dios está en mi cuerpo”.

Ellos tenían ese dicho que decía: «si el cuerpo se va a morir, se va a pudrir, se lo comen los gusanos, ¿qué importa lo que yo hago con mi cuerpo? Yo con mi cuerpo hago lo que quiero». Entonces Pablo les cita esa frase que usaban ellos: “la comida para el estómago, el estómago para la comida”, eso es verdad, eso Dios lo va a destruir, pero el cuerpo Dios no lo va a destruir, Dios lo va a resucitar, lo va a reciclar y te va a dar un cuerpo incorruptible de gloria.

Entonces Pablo les va a decir tres cosas para que ellos entiendan, que el cuerpo es importante, que el cuerpo no es malo, no es una porquería, que al cuerpo hay que cuidarlo porque en el cuerpo habita el Espíritu de Dios.

(CONTINÚA…)

Por Bernardo Stamateas

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