Lo que Dios te ha dado no está en venta. Los humanos somos seres sexuales. Cuando digo sexo no me refiero a genitalidad sino a sexualidad. Sexualidad es cómo nos tratamos, cómo nos movemos, cómo vemos al otro. La gente está cansada de genitalidad y lo peor es que no sabe nada de sexualidad. Vamos a compartir algunas ideas sobre este tema y una visión que el Señor me dio y nos va a bendecir.

La Niñez (de 0 a 9 años)

¿Qué hace un chico a esta edad? Se toca porque le da placer, por aburrimiento o por curiosidad; nunca lo hace porque es un degenerado o un perverso. Tanto el nene como la nena, al tocarse descubre que le gusta. ¿Qué tenemos que hacer con nuestros hijos? Hablarles de sexualidad A muchos de nosotros no nos hablaron lo suficiente, porque a nuestros padres tampoco les hablaron. Nosotros tenemos que hablar porque hoy los chicos acceden a toda la información. Recuerdo que cuando mi hija Stefanía tenía siete años menos, un día íbamos para Radio 10 y había un grupo de travestis. Ella me preguntó: «Papá, ¿son mujeres o varones?». Yo miré y dudé… ¿son varones o mujeres? Y le dije: «Son varones que se visten de mujeres». Yo jamás me habría atrevido a preguntar cuando era chico, es más ¡nunca vi un travesti de chico! Nosotros tenemos que hablar la verdad.

Nada de «la gallinita que vino no sé de dónde», o de que «tenés pichulín». ¡No! Hay que llamar a las cosas por su nombre. Perdamos la vergüenza y hablemos. Hay un lenguaje científico: pene, vagina, etc.; y un lenguaje infantil: pitito, pichulín, cajita, monederito, alcancía, sobrecito, cachucha, etc. En México «cachucha» es gorra. Un día la esposa de Otoniel vino a predicar y dijo: «Cuando tú tienes tu cachucha…» y todo el mundo empezó a reírse. «Le queda tan linda la cachucha a las mujeres…», hasta que en un momento alguien le explicó que a nivel infantil acá eso es vagina. Tal vez a algunos no les importe hablar de sexo pero te tiene que importar, porque vos podés bendecir a alguien llevándole esta información. Hablemos la verdad y si no sabemos algo, digamos: «No sé pero lo voy a averiguar».

Enseñales a tus hijos que todo su cuerpo es bueno, que no hay partes asquerosas, cochinas, sucias, inmundas. ¿Por qué la gente usa lenguaje vulgar para hablar de sexualidad? «La partí al medio», «la reventé»… porque justamente hay divisiones que producen angustia al no habernos enseñado a hablar con los términos correctos y a decir la verdad.

La Adolescencia (de 13 a 25 años).

A esta edad toda la sexualidad se hace genital porque aparece lo hormonal. Aparecen los mitos porque el adolescente ya no te pregunta más, empieza a preguntarle al compañero, entra en internet, averigua, y de esa manera recibe mentiras, basura. Pero nosotros sabemos que Jesús trabaja con la verdad y Satanás trabaja con la mentira como si fuese una verdad. ¿Qué tenemos que hacer entonces con nuestros hijos adolescentes? Hablar con ellos pero no decirles: «Sentate, te voy a dar una charla de sexualidad»; sino hacerlo naturalmente desde que los chicos nacen. Hablemos con ellos del amor, enseñémosles que el cuerpo es bueno, que el sexo no es genitalidad sino sexualidad. Los chicos adolescentes tienen casi todos problemas con el tema del tamaño. Recuerdo cuando daba charlas a los adolescentes, siempre me preguntaban cuál es el tamaño normal. Y yo les decía que ¡todos los tamaños son normales! Todos los cuerpos son normales. Una persona narigona no respira mejor que el que tiene nariz chica, y el que calza 46 no camina mejor que el que calza 36.

El único tamaño importante no es el del pene ni el de los pechos, es el tamaño del corazón. Cuando tu corazón es grande, todos tus proyectos te saldrán bien. Los padres tenemos que hablar con nuestros adolescentes, y la iglesia tiene que ser la primera en hablar de aquello de lo cual Dios no se avergonzó en crear. La creación es un invento de nuestro papá y qué mejor que los hijos del Creador para decir la verdad y no sufrir a nivel sexual. Cuando una chica tiene la menstruación por primera vez, muchos padres dicen: «Ya sos señorita». ¿Y antes qué era… un animalito de Jehová, un caballito, un hipocampo? ¡Siempre fue una señorita! La mayoría de los chicos se preguntan si la masturbación trae pelos, granitos, pérdida de memoria, locura o asfixia; y lo único que trae es culpa, ¡ni más ni menos!

La Juventud (de 25 a 35 años).

Aquí el joven empieza a descubrir que la sexualidad no es nada más que genitalidad sino compromiso. La sexualidad es un elemento que forma parte de un proyecto grande llamado «compromiso» y consiste en construir un vínculo afectivo. ¿Por qué la gente está atada a la pornografía, a los juguetes sexuales? Porque no han logrado construir un vínculo afectivo. Por eso, algunas personas tienen una relación sexual, terminan, prenden la computadora y miran pornografía. ¿Cómo puede ser?, nos consulta mucha gente. Porque la descarga biológica no significa nada si no está dentro de un contexto amoroso, de construcción de afecto. Cuando a uno le falta amor, cuando no lo ha construido, buscará sustitutos: drogas, alcohol, adicción al sexo, etc. Tenemos que enseñarles a los jóvenes a construir el proyecto del vínculo amoroso.

Por Bernado Stamateas

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre