La Doctrina de los Ángeles – Introducción a la Angelología 3

 

Continuemos.

Hooker declara: «Los ángeles están unidos en una asociación entre sí. . . Hay que considerar que existe una sociedad de los ángeles de Dios, y que hay una ley que los organiza en ejército, perteneciendo a distintos grados u órdenes (Lc.2:13; Mt.26:53; Hb.12:22)» (Ecc. Polity, Libro I, 4.2, Gerhart, Institutes of the Christian Religión, I, 644).

Es importante tomar en cuenta esta consideración, pues es natural que los hombres crean que la esfera humana forma el centro y los otros órdenes de seres creados se congregan alrededor de él. La existencia de los ángeles es anterior a la de la humanidad por siglos sin cuento, y todo lo que se relaciona al dominio unido y a los hechos de los ángeles, para lo que fueron creados, continuamente se ha ejecutado sin referencia alguna a, ni dependiente de ese orden de existencia humana que es inferior al de los ángeles.

El significado de las designaciones anteriormente citadas, tronos, dominios, principados, potestades y autoridades, no tiene ninguna relación a, ni dependencia de las cosas mundanas. Esta terminología expresa más bien la cooperación que hay entre los ángeles mismos. Se declara que los seres angélicos tienen interés en lo que ocurre en la tierra y también algo de sus servicio se dirige hacia nuestro globo. Pero ninguna revelación nos es dada tocante a la extensión o a la naturaleza de los hechos y las fuerzas que constituyen la realidad en que viven los ángeles, la que estaba en acción siglos antes de la creación del hombre.

Sin embargo, se implica que el universo, tan inmenso que el ojo humano apenas comienza a penetrarlo, está habitado por seres espirituales inmensurables, y que, los habitantes de esta tierra, son hechos participantes de aquellos extensos dominios al ser librados de las limitaciones de la esfera terrestre, no para llegar a ser ángeles, sino para entrar en esa esfera que la teleología divina ha designado para ellos.

Con nuestra visión natural no hay cómo discernir la presencia de los ángeles, pero eso no impugna la verdad de que los ángeles están alrededor de nosotros en todo lugar. Milton ha escrito, no por inspiración divina, sino como la imaginación poética le dictó, así: «Hay millones de seres espirituales que andan invisibles en la tierra, sea que estemos dormidos o despiertos» (Strong, Systematic Theology, p.227).

Cuando la visión natural del mozo en 2 Reyes fue aumentada, pudo ver toda la montaña llena de caballos y carrozas de fuego alrededor de Eliseo. Una razón de que los ángeles sean invisibles a la pupila humana pudiera ser que si fueran vistos serían adorados por los hombres. El hombre, que tan inclinado es a la idolatría, que tiende a adorar aun las obras de sus manos, no podría resistir el adorar a los ángeles si estuvieran delante de su vista.

El Apóstol habla contra «el culto a los ángeles» (Col.2:18), y Juan testifica así: «Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas: porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios» (Ap.22:8-9).

 

2. La Realidad de los Ángeles.

A la luz de tanta revelación, las especulaciones del gnosticismo tienen que ser rechazadas. Los ángeles son en verdad seres vivos del más alto rango y su presencia es en verdad de mayor consecuencia en el universo, aunque en ninguna manera son seres tan independientes en el sentido de que se crearan a sí mismos, con todo, sí son seres libres y morales que en siglos pasados por lo menos tenían el poder de determinar su destino propio. Se revela que algunos de los ángeles «pecaron» y que «no guardaron su dignidad» (2 P.2:4; Jud.6).

No hay ninguna revelación plena tocante a los temas importantísimos y a las épocas extensas apenas tocadas en aquellas breves declaraciones. Ocurriera lo que ocurriere no hubo cómo quebrantar la relación entre la criatura y su Creador y, como lo declara la Escritura, al fin estos ángeles caídos tendrán que dar cuenta al Dios que ellos habían repudiado (Ez.28:16,17; Mt.25:41). La suficiencia de los ángeles, como la de toda criatura, depende sólo de Dios. Se mueven y viven sólo por virtud el poder divino. Aun el gran Miguel, el arcángel que luchó con Satanás, afirmó su dependencia de Dios.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática. Volumen 2”

Por Lewis S. Chafer

(Fundador y 1º Presidente del Seminario Teológico en Dallas, Texas. USA)

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