Introducción a la Teología – ¿Cómo Deben los Cristianos Estudiar Teología Sistemática? 2

 

Continuemos.

C. Debemos estudiar teología sistemática con razón.

Hallamos en el Nuevo Testamento que Jesús y tos autores del Nuevo Testamento a menudo citan un ver­sículo de la Biblia y luego derivan de él conclusiones lógicas. Razonan partiendo del pasaje bíblico. Por consiguiente, no es errado usar el entendimiento humano, la ló­gica humana y la razón humana para derivar conclusiones de las afirmaciones de la Biblia. No obstante, cuando razonamos y derivamos de la Biblia lo que pensamos ser deducciones lógicas correctas, a veces cometemos errores.

Las deducciones que derivamos de las afirmaciones de la Biblia no son iguales a las afirmaciones de la Biblia en sí mismas en certeza o autoridad, porque nuestra capacidad para razo­nar y derivar conclusiones no es la suprema norma de verdad; sólo la Biblia lo es.

¿Cuáles son, entonces, los límites en nuestro uso de nuestras capacidades de ra­zonamiento para derivar deducciones de las afirmaciones de la Biblia? El hecho de que razonar y llegar a conclusiones que van más allá de las meras afirmaciones de la Biblia es apropiado e incluso necesario para estudiar la Biblia, y el hecho de que la Biblia en sí misma es la suprema norma de verdad, se combinan para indicamos que somos libres para usar nuestras capacidades de razonamiento para derivar deduccio­nes de cualquier pasaje de la Biblia en tanto y en cuanto esas deducciones no contradigan la clara enseñanza de algún otro pasaje de la Biblia.»

Este principio pone una salvaguarda en nuestro uso de lo que pensamos ser de­ducciones lógicas de la Biblia. Nuestras deducciones supuestamente lógicas pue­den estar erradas, pero la Biblia en sí misma no puede estar errada. Por ejemplo, podemos leerla Biblia y hallar que a Dios Padre se le llama Dios (1º Co.1:3), que a Dios Hijo se le llama Dios (Jn.20:28; Tito 2:13) y que a Dios Espíritu Santo se le llama Dios (Hch.5:3-4). De esto podemos deducir que hay tres Dioses.

Pero después ha­llamos que la Biblia explícitamente nos enseña que Dios es uno (Dt.6:4; Stg.2:19). Así que concluimos que lo que nosotros pensamos que era una deducción lógica vá­lida en cuanto a tres Dioses estaba errada y que la Biblia enseña: (a) que hay tres personas separadas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), cada una de las cuales es plenamente Dios, y (b) que hay sólo un Dios.

No podemos entender exactamente cómo estas dos afirmaciones pueden ser verdad a la vez, así que constituyen una paradoja («afirmación que aunque parece contradictoria puede ser verdad»). Podemos tolerar una paradoja (tal como «Dios es tres personas y sólo un Dios») porque tenemos la confianza de que en última ins­tancia Dios sabe plenamente la verdad en cuanto a sí mismo y en cuanto a la naturaleza de la realidad, y que para él los diferentes elementos de una paradoja quedan plenamente reconciliadas, aunque en este punto los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros (Is.55:8-9). Pero una verdadera contradicción (como el que «Dios es tres personas y Dios no es tres personas») implicaría contradicción en la comprensión que Dios tiene de sí mismo y de la realidad, y esto no puede ser.

Cuando el salmista dice: «La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre» (Sal.119:160), implica que las palabras de Dios no sólo son verdad individualmente sino también cuando se ven juntas como un todo. Vistas colectivamente, su «suma» es también «verdad». En última instancia, no hay contradicción interna ni en la Biblia ni en los pensamientos de Dios.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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