Introducción a la Teología – ¿Qué es la Teología Sistemática? 3

 

Continuemos.

¿Cómo difiere entonces, este estudio de la «teología sistemática» del que la mayoría de los cristianos hacen?

A. Primero, trata los temas bíblicos de una manera cuidadosamente organizada para garantizar que todos los temas importantes reciben consideración cabal.

Tal organización también provee cierta verificación contra un análisis ine­xacto de temas individuales, porque quiere decir que todas las otras doctrinas que se tratan pueden ser comparadas con cada tema por uniformidad en metodología y ausencia de contradicciones en las relaciones entre las doctrinas.

Esto también ayuda a asegurar una consideración balanceada de doctrinas complementarias, la deidad de Cristo v su humanidad se estudian juntas, por ejemplo, así como tam­bién la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, de modo que no se deriven conclusiones erradas de un énfasis desequilibrado en solo un aspecto de la presentación bíblica completa.

De hecho, el adjetivo sistemática en teología sistemática se debe entender signi­ficando algo como «organizada cuidadosamente por temas», en el sentido de que se verá que los temas estudiados encajan siempre, e incluyen todos los principales temas doctrinales de la Biblia. Así que «sistemática» se debe entender como lo opuesto de «arreglada al azar» o «desorganizada».

En la teología sistemática los temas se tratan de una manera ordenada o «sistemática».

 

B. Una segunda diferencia entre este estudio y la manera en que la mayoría de los cristianos hacen teología sistemática es que trata los temas con mucho mayor detalle que lo que lo hacen la mayoría de los creyentes.

Por ejemplo, el creyente prome­dio como resultado de la lectura regular de la Biblia puede hacer la siguiente afir­mación teológica: «La Biblia dice que todo el que cree en Jesucristo será salvo». Ese es un sumario perfectamente cierto de una doctrina bíblica principal. Sin embargo, en teología sistemática dedicamos varias páginas para elaborar más precisamente lo que quiere decir «creer en Jesucristo», y «ser salvo» en todas las muchas implicaciones de esa ex­presión.

 

C. Tercero, un estudio formal de la teología sistemática hará posible formular sumarios de las enseñanzas bíblicas con mucha mayor exactitud que a la que los creyentes normalmente llegarían sin tal estudio.

En la teología sistemática, los su­marios de enseñanzas bíblicas se deben redactar precisamente para proteger con­tra malos entendidos y excluir enseñanzas falsas.

 

D. Cuarto, un buen análisis teológico debe hallar y tratar equitativamente todos los pasajes bíblicos pertinentes a cada tema en particular, y no solo algunos o unos pocos de los pasajes pertinentes.

Esto a menudo quiere decir que debemos depender de los resultados de cuidadosa exégesis (o interpretación) de la Biblia con la que concuerden en general los intérpretes evangélicos o, en donde haya diferencias signifi­cativas de interpretación, la teología sistemática incluirá exégesis detalladas en ciertos puntos.

Debido al crecido número de temas que se abordan en un estudio de teología sistemática, y debido al gran detalle con que se analizan esos temas, es inevitable que alguien que estudie un texto de teología sistemática o esté tomando un curso de teología sistemática por primera vez vea muchas de sus propias creencias per­sonales cuestionadas o modificadas, refinadas o enriquecidas.

Es de extrema im­portancia, por consiguiente, que toda persona que empieza tal curso resuelva firmemente en su mente abandonar como falsa cualquier idea que se halle que la enseñanza de la Biblia claramente contradice. Pero también es muy importante que toda persona resuelva no creer ninguna doctrina individual simplemente por­que este libro de texto o algún otro libro de texto o maestro dice que es verdad, a menos que este libro o el instructor de un curso pueda convencer al estudiante par­tiendo del texto de la Biblia misma.

Es sólo la Biblia, y no «la tradición evangélica conservadora» ni ninguna otra autoridad humana, la que debe funcionar como autoridad normativa para la definición de lo que debemos creer.

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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