Doctrina Bíblica – Cristo Murió Para Abolir la Circuncisión y Todos los Rituales Como Base de la Salvación

 

Pasaje clave: Gálatas 5:11, 6:12.

El tema de la circuncisión fue una profunda controversia en la iglesia primitiva. Esta ocupaba un extenso, respetado y bíblico lugar desde que Dios lo ordenó en Génesis17:10. Cristo era judío.

Todos sus doce apóstoles eran judíos. Casi todos los primeros conversos al cristianismo eran judíos. Las Escrituras judías eran (y son) parte de la Biblia de la iglesia cristiana. No es de sorprender que los rituales judíos llegaran a la iglesia cristiana.

Llegaron. Y con ellos llegó la controversia. El mensaje de Cristo se estaba esparciendo hasta ciudades que no eran judías como Antioquía de Siria. Los gentiles estaban creyendo en Cristo. La cuestión se hizo urgente. ¿En qué sentido la verdad central del evangelio guarda relación con rituales como la circuncisión? ¿Cómo los rituales guardan relación con el evangelio de Cristo: las buenas noticias de que si creemos en Él nuestros pecados son perdonados, y estamos justificados ante Dios? Dios está a favor nuestro. Tenemos vida eterna.

A través del mundo gentil los apóstoles fueron predicando perdón y justificación por fe solamente. Pedro predicó: «De éste (Cristo) dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren recibirán perdón de pecados por su nombre» (Hechos 10:43). Pablo predicó: «Sepan, pues, esto, varones hermanos: que .» por medio de él todo el que en él cree es justificado de todo lo que no pudo ser justificado por la ley de Moisés» (Hechos 13:38-39, traducción libre).

¿Pero qué de la circuncisión? Algunos en Jerusalén creían que esto era esencial. Antioquía llegó a ser el centro mismo de la controversia.

«Algunos hombres venían de Judea y enseñaban que «sino os circuncidáis… no podéis ser salvos» (Hechos 15:1). Se convocó un concilio y se debatió la cuestión.

«Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto. Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos  un yugo que ni nuestros padres ni nosotros mismos hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Entonces toda la multitud calló» (Hechos 15:5-12).

Nadie veía el fondo de este asunto más claramente que el apóstol Pablo. El verdadero significado del sufrimiento y muerte de Cristo estaba en juego. ¿Era la fe en Cristo suficiente para ponernos a bien con Dios? O ¿erala circuncisión necesaria también? La respuesta fue clara. Si Pablo predicaba la circuncisión, el tropiezo de la cruz era quitado del medio (Gálatas 5:11). La cruz significa libertad de la esclavitud del ritual. «Para libertad Cristo nos hizo libres. Estad firmes pues; y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 6:1).

Extracto del libro  “La Pasión de Jesucristo”

Por John Piper

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