La Doctrina de la Trinidad – Dios en Tres Personas: La Trinidad 17

 

Continuemos.

Cuando esto sucede, el sujeto, el objeto y los pensamientos son tres cosas distintas. Sin embargo cada cosa de cierta mane­ra incluye todo su ser; el hombre en su totalidad es el sujeto, y el hombre en su totalidad es el objeto, y los pensamientos (aunque en un sentido menor) son pensamientos la totalidad de sí mismo como persona.

Pero si el desdoblamiento de la personalidad humana permite esta clase de complejidad, el desdoblamiento de la personalidad de Dios debe permitir mucha mayor complejidad que esto. Dentro del ser de Dios, el «desdoblamiento» de personalidades debe permitir la existencia de tres personas distintas, mientras cada persona sigue teniendo la totalidad de Dios en sí misma. La diferencia en personas debe ser de relación, no de ser, y sin embargo cada persona debe tener verdadera existencia. Esta forma tripersonal de ser está más allá de nuestra capacidad de en­tenderlo. Es una clase de existencia muy diferente de cualquier cosa que hayamos experi­mentado y muy diferente de todo lo demás en el universo.

Debido a que la existencia de tres personas en un solo Dios es algo que está más allá de nuestra comprensión, la teología cristiana ha llegado a usar la palabra perso­na para hablar de estas diferencias en relaciones, no debido a que entendamos completamente lo que se quiere decir con la palabra persona al referirse a la Trini­dad, sino más bien para que podamos decir algo en lugar de no decir nada.

4. ¿Podemos entender la doctrina de la Trinidad?

Debemos estar advertidos por los errores que se han cometido en el pasado. Todos son el resultado de intentos de simplificar la doctrina de la Trinidad y hacerla completamente comprensible, eli­minando todo su misterio. Esto jamás se podrá lograr. Sin embargo, no es correcto decir que no podemos entender nada de la doctrina de la Trinidad. Ciertamente podemos entender y saber que Dios es tres personas, y que cada persona es plena­mente Dios, y que hay sólo un Dios. Podemos saber estas cosas porque la Biblia las enseña. Es más, podemos saber algunas cosas en cuanto a la manera en que las per­sonas se relacionan entre sí.

Pero lo que no podemos en­tender completamente es cómo encajan todas esas enseñanzas bíblicas distintas. Nos preguntamos cómo puede haber tres personas distintas, y cada persona tener todo el ser de Dios en sí misma, y sin embargo Dios es sólo un ser indiviso. Esto so­mos incapaces de entender. Es más, es saludable espiritualmente para nosotros re­conocer abiertamente que el ser de Dios es mucho más de lo que jamás podremos comprender. Esto nos hace humildes ante Dios y nos lleva a adorarle sin reserva.

Pero también se debe decir que la Biblia no nos pide que creamos una contra­dicción. Una contradicción sería: «Hay un Dios y no hay un Dios», o «Dios es tres personas y Dios no es tres personas», o incluso (que sería similar a la afirmación previa) «Dios es tres personas y Dios es una persona». Pero decir que «Dios es tres personas y hay sólo un Dios» no es una contradicción. Es algo que no entendemos, y por consiguiente es un misterio o una paradoja, pero no debería ser problema para nosotros siempre que la Biblia enseñe claramente los diferentes aspectos del misterio, porque en tanto que nosotros somos criaturas finitas y no deidad omnis­ciente, siempre habrá (por toda la eternidad) cosas que no entenderemos comple­tamente.

Louis Berkhof sabiamente dice: La Trinidad es un misterio… el hombre no puede comprenderla ni hacerla inteligi­ble. Es inteligible en algunas de sus relaciones y modos de manifestación, pero inin­teligible en su naturaleza esencial… La dificultad real está en las relaciones en que las personas de la deidad tienen que ver con la esencia divina y una con otra; y esta es una dificultad que la iglesia no puede eliminar, sino sólo tratar de reducir a su proporción apropiada mediante una definición apropiada de términos. Jamás ha tratado de explicar el misterio de la Trinidad, sino solamente formular la doctrina de la Trinidad de tal manera que se eviten los errores que la ponen en peligro.

Berkhof también dice: «Es especialmente cuando reflexionamos en las relacio­nes de las tres personas con la esencia divina que todas las analogías nos fallan, y llegamos a estar profundamente conscientes del hecho de que la Trinidad es un misterio mucho más allá de nuestra comprensión. Es la gloria incomprensible de la Deidad».

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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