La Doctrina de la Sangre – El Sacrificio de Cristo Como Redención 3

 

Continuemos.

F. La redención cumple los requisitos de la justicia divina, porque Cristo murió bajo el peso del juicio de Dios, pero al mismo tiempo es una fuerza que actúa para producir en el hombre redimido, y en la mujer redimida, un carácter santo. La redención une al pecador con Dios para siempre. La redención saca al hombre de la situación en que se encuentra no para dejarlo librado a sus fuerzas, sino para colocarlo en relación con Dios, Todo esto es algo de lo que la redención significa para nosotros los pecadores.

 

2. PORQUE HA SIDO REDIMIDO AL ALTO COSTO DE LA SANGRE DE CRISTO EL CREYENTE ES LLAMADO A SER UN»HOMBRE DE DIOS.

A. Para nosotros como creyentes el efecto de la reden­ción es doble. La Palabra de Dios dice que hemos sido redi­midos de ciertas cosas, y hemos sido redimidos para ciertas cosas.

Hemos sido redimidos de la deuda que teníamos con la ley de Dios, porque el pecado puede ser asimilado, en la ley de Dios y en toda la Escritura a una deuda del pecador con su Creador.

Hemos sido redimidos de vivir bajo la tutela de la ley, que imponía reglamentos precisos y cargas, una detrás de la otra, sobre el hombre.

Hemos sido redimidos de Satanás y de su maldad. Sólo la eternidad revelará cuánto ha hecho Dios y cuánto hace Dios actualmente en nosotros, y por nosotros, para librarnos de la obra del enemigo. Cuando lleguemos allá, veremos que muchos accidentes, así considerados por nosotros, fueron la obra de la providencia de Dios para librarnos de Satanás y de su maldad.

Hemos sido redimidos de nuestra vana manera de vivir. Cuando la palabra de Dios hace referencia a estas cosas no quiere decir que nada de la vida tenga valor; de hecho algu­nas cosas de la vida son valiosas. Lo que se está queriendo decir es que la manera de vivir del hombre lejos de Dios, lejos de Jesucristo, lejos del Evangelio, es una manera de vivir vana, principalmente porque no le conduce a Dios. De todo esto hemos sido redimidos.

 

B. Pero hemos sido redimidos para ciertas cosas. Hemos sido redimidos para tener la capacidad de vi­vir libres del dominio del pecado. Si entramos profundamente en lo que el mundo piensa acerca del pecado, vamos a encontrar que mucha gente vive «liberada», así entre comillas; se habla con frecuencia de que mucha gente vive «liberada» ¿para qué?; para pecar más fuerte, más profundamente, para vivir sin sujeción a nada. Y el hombre pretende llamar a eso una liberación.

La Palabra de Dios enseña que el pecado, lejos de compararse con la libertad, se compara con la esclavitud. Hemos sido liberados para ciertas cosas, entre otras para te­ner la capacidad de vivir libres del poder del pecado. Cualquier vida cristiana, por incipiente que sea, muestra esto en alguna medida.

Hemos sido redimidos para tener una cosa nueva, una relación con Dios, como experiencia personal, aquí sobre la tierra, en medio de las circunstancias difíciles en que to­dos tienen que vivir. Y hemos sido redimidos para desarro­llar una nueva vida en Cristo, para vivir a la luz de la nueva relación que tenemos con Dios.

Todos estos efectos de la redención son del más alto valor, y debemos darles la estima que Dios les da. No es po­ca cosa haber sido redimidos del poder satánico, sobre todo cuando vemos a miles y millones que viven sometidos al ene­migo de sus almas, y al enemigo de Dios. No es poca cosa haber sido redimidos del yugo de la ley, que nunca podía salvar. No es poca cosa haber sido redimidos para tener la capacidad para libéranos del pecado, ni lo es haber sido redimidos para tener una nueva relación con Dios. Y no es poca cosa ha­ber recibido de Dios la nueva vida en Cristo.

(CONTINÚA…)

Extracto del artículo “La Doctrina Bíblica Sobre la Sangre”

Por Horacio A. Alonso

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