Doctrina Bíblica – Su Omnipotencia

 

Dios es Omnipresente y Omnipotente

Pasaje clave: Jeremías 23:24

Dios está presente en todas partes, sin embargo, no debemos pensar que esto significa que llena espacios, pues­to que no tiene dimensiones físicas. El llena todas las cosas en su condición de espíritu puro: en una relación de inmanencia que es más de cuanto podemos comprender nosotros, criaturas confinadas a un cuerpo. Sin em­bargo, hay una cosa clara, y es que Él está presente en todas partes, en la plenitud de todo lo que es y de todos los poderes que tiene, y las almas necesitadas que oran, en cualquier lugar del mundo que estén, reciben con la misma plenitud una atención absoluta por parte de Él. Puesto que Dios es omnipresente, les puede prestar una atención total a millones de personas al mismo tiempo. La creencia en que Dios es omnipresente, entendida así, se refleja en el Salmo 139:7-10; Jeremías 23:23-24; Hechos 17:24-28.

Cuando Pablo habla de que el Cristo ascendido a los cielos llena todas las cosas (Efesios 4:8), ciertamente el hecho de que Cristo esté disponible en todas partes y en la plenitud de su poder forma parte del significado de lo que está diciendo. Es cierto decir que Padre, Hijo y Espíritu Santo son hoy omnipresentes juntos, aunque la presencia personal del Hijo glorificado sea espiritual (a través del Espíritu Santo), y no física (en el cuerpo). “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (Job 42:2). De esta forma da testimonio Job sobre el hecho de que Dios es todopoderoso (omnipotente).

La omnipotencia significa en la práctica que tiene poder para hacer todo cuanto en su perfección racional y moral (esto es, en su sabidu­ría y bondad), Él disponga hacer. No significa que Dios lo pueda hacer todo en un sentido literal; Él no puede pecar, mentir, cambiar su naturaleza, ni negar las exigencias de su personalidad santa (Números 23:19; 1 Sa­muel 15:29; 2 Timoteo 2:13; Hebreos 6:18; Santiago 1:13, 17); tampoco puede realizar la cuadratura del cír­culo, porque la noción de un círculo cuadrado es contradictoria en sí misma; tampoco puede dejar de ser Dios. No obstante, cuanto es su voluntad, y promete hacer, Él lo puede hacer, y lo hace.

¿Fue acaso una exageración que David dijera: “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi Libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto re­fugio”? (Salmo 18:1-2).

¿Fue también exagerado que otro salmista declarara: “Dios es nuestro amparo y forta­leza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmo 46:1)?

No lo fue, puesto que sabían que Dios es om­nipresente y omnipotente, aunque si no lo hubieran sabido, sí habría sido excesivo. Es natural que el conoci­miento de la grandeza de Dios (y su omnipresencia y omnipotencia son aspectos de esa grandeza) produzca gran fe y gran alabanza.

Extracto del libro “Teología Concisa”

Por J.I. Packer

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