Doctrina Bíblica – Cristo Murió Para Destruir la Hostilidad Entre las Razas

 

Pasaje clave: Efesios 2:14-16.

La sospecha, el prejuicio y las actitudes degradantes entre judíos y gentiles (personas que no son judías) en tiempos del Nuevo Testamento, eran tan graves como las hostilidades raciales, étnicas y nacionales de nuestros días.

Un ejemplo del antagonismo es lo que sucedió en Antioquía entre Cefas (algunas veces llamado Pedro) y Pablo. Pablo vuelve a contar la historia: «Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión» (Gálatas 2:11-12).

Pedro había estado viviendo en la libertad de Jesucristo. A pesar del hecho que era un judío cristiano, estaba comiendo con cristianos que no eran judíos. La pared divisoria había sido echada abajo. La hostilidad se había superado. Cristo murió precisamente para lograr esto. Pero entonces algunos judíos muy conservadores llegaron a Antioquía. Cefas se aterrorizó. Temió su crítica. Así, pues, se retiró de su fraternidad con los gentiles.

El apóstol Pablo vio lo que estaba pasando. ¿Qué iba a hacer?

¿Servir al estatus quo? ¿Mantener la paz entre los conservadores visitantes y los más liberados judíos cristianos de Antioquía? La clave de la conducta de Pablo se encuentra en estas palabras: «Vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio» (Gálatas 2: 14). Esta es una declaración crucial. ¡La segregación racial y étnica es un tema del evangelio!

El temor de Cefas y su retirada de la camaradería por razones étnicas no era «conforme a la verdad del evangelio». Cristo había muerto para echar abajo esta pared. Y Cefas la estaba levantando otra vez.

Así que Pablo no sirvió al estatus quo, y no mantuvo una paz que negaba el evangelio. Confrontó a Cefas públicamente. «Le dije a Cefas delante de todos, Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar» (Gálatas 2: 14). En otras palabras, la retirada de Cefas de la camaradería con los cristianos que no eran judíos enviaba un mensaje fatal: hay que comportarse como judío para ser plenamente aceptable. Eso fue precisamente lo que Cristo abolió con su muerte.

Jesús murió para crear una forma totalmente nueva para la reconciliación de las razas. El ritual y las razas no son la base de una unión gozosa. Cristo lo es. Él cumplimentó la ley perfectamente.

Todos los aspectos de la ley que separaban al pueblo terminaron en Él, salvo uno: el evangelio de Jesucristo. Es imposible construir una unidad duradera entre las razas diciendo que todas las religiones pueden reunirse como igualmente válidas.

Jesucristo es el Hijo de Dios. Dios lo envió al mundo como el solo y único medio de salvar a los pecadores y reconciliar las razas para siempre. Si negamos esto, socavamos los mismos cimientos de la eterna esperanza y eterna unidad entre los pueblos. Por su muerte en la cruz, algo cósmico, no parroquial, se alcanzó. Dios y hombre quedaron reconciliados.

Solamente a medida que las razas encuentren y gocen esto se amarán y se gozarán entre sí para siempre. Al poner término a nuestro alejamiento de Dios, Cristo también lo supera entre las razas.

Extracto del libro “La Pasión de Jesucristo”

Por John Piper

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