Doctrina Bíblica – Cristo Murió Para Que Podamos Vivir Para Cristo y no Para Nosotros

 

Pasaje clave: 2º Corintios 5:15.

Confunde a muchas personas el que Cristo murió para exaltar a Cristo. Traducido a su verdadero significado, 2º Corintios 5:15 dice que Cristo murió por nosotros para que podamos vivir para Él. En otras palabras, murió por nosotros para que lo tengamos en alto. Dicho sin rodeos, Cristo murió por Cristo.

Ahora eso es cierto. No es un juego de palabras. La misma esencia del pecado es que hemos dejado de glorificar a Dios, lo que incluye dejar de glorificar a su Hijo (Romanos 3:23). Pero Cristo murió para llevar ese pecado y para liberarnos del mismo. De modo que murió para llevar el deshonor que nosotros habíamos amontonado sobre Él por nuestro pecado. Él murió para cambiar esto.

Cristo murió para la gloria de Cristo. La razón de que esto confunde a las personas es que suena a vanidad. No parece como algo que por amor se hace. Parece convertir el sufrimiento de Cristo en todo lo opuesto a lo que dice la Biblia que es: el supremo acto de amor. Pero en realidad es ambas cosas. El que Cristo murió por su propia gloria y que murió para mostrar amor no solamente son verdades, sino que son la misma cosa.

Cristo es único. Nadie más puede actuar en esta forma y llamarlo amor. Cristo es el único ser humano en el universo que es también Dios y por tanto infinitamente valioso. Él es infinitamente hermoso en todas sus perfecciones morales. Él es infinitamente sabio, justo, bueno y fuerte. “Él es el resplandor de su gloria (la gloria de Dios) y la imagen misma de su sustancia» (Hebreos 1:3). Verlo y conocerlo es más satisfactorio que poseer todo lo que la tierra pueda ofrecer.

Los que lo han conocido mejor hablan de esta manera: «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo» (Filipenses 3:7-8).

El que Cristo murió para «que pudiéramos vivir para él» no quiere decir «que pudiéramos ayudarlo» «Dios no es honrado por manos humanas, como si necesitara de algo» (Hechos 17:25).

Tampoco lo es Cristo: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:45). Así que Cristo murió no para que pudiéramos ayudarlo, sino para que pudiéramos verlo y apreciarlo en su infinito valor.

Murió para alejarnos de placeres mortales y hechizarnos con el deleite de su hermosura. En esta forma Él nos ama y recibe honra. Estas no son metas que rivalizan. Son la misma meta.

Jesús dijo a sus discípulos que tenía que irse para poder enviar al Espíritu Santo, el Consolador (Juan 16:7). Entonces les dijo qué haría el Consolador cuando viniese: “Él me glorificará” (Juan 16:14).

Cristo murió y resucitó para que pudiésemos verlo y magnificarlo.

Esta es la mayor ayuda en el mundo. Esto es amor. La oración más amorosa que Jesús jamás hizo fue esta: «Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo para que vean mi gloria» (Juan 17:24). Por esto Cristo murió. Esto es amor: sufrir para darnos gozo eterno, o sea, a sí mismo.

Extracto del libro  “La Pasión de Jesucristo”

Por John Piper

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