Doctrina Bíblica – Cristo Murió Para Rescatar a las Personas de Todo Linaje, Lengua, Pueblo y Nación

 

Pasaje clave: Apocalipsis 5:9.

El escenario es el cielo. El apóstol Juan ha estado ofreciendo una perspectiva del futuro en las manos de Dios. «Vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro… sellado con siete sellos» (Apocalipsis 5:1).

Abrir el libro significa desplegar la historia del mundo en el futuro. Juan llora porque parece que no hay nadie que pueda abrir el rollo. Entonces uno de los seres celestiales dice, «No llores. He aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido, para abrir el libro» (5:5). Esta es una referencia a Jesucristo, el Mesías. Él ha conquistado por su muerte y resurrección. Entonces Juan lo mira: «Vi en pie un Cordero, como inmolado» (5:6).

Entonces los seres celestiales alrededor del trono se postraron y adoraron a Cristo. Cantaron una nueva canción. Sorprendentemente, la canción anuncia que es la muerte de Cristo lo que lo hace digno de abrir el libro de la historia.

La implicación es que la muerte de Cristo fue necesaria para lograr el propósito global de Dios en la historia. «y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación» (5:9).

Cristo murió para salvar a una gran diversidad de pueblos. El pecado no respeta culturas. Todos los pueblos han pecado. Cada raza y cultura necesita reconciliarse con Dios. Como la enfermedad del pecado es mundial, mundial es el remedio. Jesús vio venir la agonía de la cruz y habló osadamente sobre el alcance de su plan. «Si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo» (Juan 12:32). Al planear su muerte, abrazó al mundo entero.

El cristianismo comenzó en el Oriente. Con los siglos ha habido un importante cambio hacia Occidente. Pero cada vez más ahora, el cristianismo no es una religión de Occidente. Esto no es sorpresa para Cristo. Ya en el Antiguo Testamento su impacto mundial fue predicho: «Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti» (Salmo 22:27). «Alégrense y gócense las naciones» (Salmo 67:4).

Así que cuando Jesús llegó al final de su ministerio en la tierra, hizo explícita su misión: «Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones» (Lucas 24:46-47). El mandato a sus discípulos fue inequívoco: «Id y haced discípulos a todas las naciones» (Mateo 28:19).

Jesucristo no es una deidad tribal. No pertenece a una sola cultura o grupo étnico. Él es el «cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (luan 1:29). «No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:12-13). Clama a Él ahora, y únete a la gran legión mundial de los redimidos.

Extracto del libro “La Pasión de Jesucristo”

Por John Piper

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