La Doctrina de la Creación – La Creación: La Edad de la Tierra 10

 

Continuemos.

Establecer un paralelo entre el día 2 y el día 5 enfrenta más dificultades en que nada es creado en el día 5 para que habite en las «aguas sobre el firmamento», y los seres voladores creados en este día (la palabra hebrea incluiría insectos voladores y aves) no solo vuelan en el firmamento creado en el día 2, sino que también viven y se multiplican en la «tie­rra» o «tierra seca» creada en el día 3. (Note el mandamiento de Dios en el día 5: «¡Qué las aves se multipliquen sobre la tierra! (Gn.1:22).

Finalmente, el paralelo entre el día 3 y el día 6 se pierde porque nada se crea en el día 6 que llene los mares que fueron reunidos en el día 3. Con todos estos puntos de correspondencia impre­cisa y superposición entre lugares y cosas creados para llenarlos, el supuesto «mar­co de trabajo» literario, aunque tiene una apariencia inicial de pulcritud, resulta ser menos y menos convincente al examinar más de cerca el pasaje.

Segundo. Puesto que todas las propuestas para comprender Génesis 1 intentan proveer explicaciones para datos científicos en cuanto a la edad de la tierra, este no es un ar­gumento singular a favor de la teoría del marco de trabajo. Sin embargo, debemos reconocer que uno de los aspectos del atractivo de esta teoría es el hecho de que les quita a los evangélicos el peso de incluso tratar de reconciliar los hallazgos científi­cos y Génesis 1. Sin embargo, en las palabras de uno de los que proponen esta teo­ría, «Tan grande es la ventaja, y para algunos el alivio, que podría constituir una tentación». Sabiamente añade: «No debemos auspiciar la teoría en base a su conve­niencia sino sólo si el texto nos lleva en esa dirección».

Tercero. Los que no han adoptado la teoría del marco del trabajo no ven conflicto en la secuencia entre Génesis 1 y 2, porque generalmente se entiende que Génesis 2 no implica ninguna descripción de secuencia en la creación original de animales o plantas, sino que sencillamente recapitula algunos de los detalles de Génesis 1 im­portantes para el relato específico de la creación de Adán y Eva en Génesis 2. La NIV, en inglés, evita la apariencia de conflicto al traducir: «Dios había plantado un jardín al oriente del Edén» (Gn.2:8) y «Ya el SEÑOR Dios había formado de la tierra toda ave del cielo y animal del campo» (Gn.2:19).

Cuarto. Génesis 2:5 en realidad no dice que no había plantas en la tierra porque la tie­rra estaba demasiado seca para sustentarlas. Si adoptamos ese razonamiento, ten­dríamos también que decir que no había plantas porque no existía el hombre para que la cultivara (Gn.2:5), porque ésta es la segunda mitad del comentario en cuan­to a que no había caído lluvia sobre la tierra. Además, el resto de la oración dice que la tierra era lo opuesto a ser demasiado seca para sustentar las plantas (Gn.2:6).

La afirma­ción de Génesis 2:5 se debe entender simplemente como una explicación del mar­co de tiempo general en el cual Dios creó al hombre. Génesis 2:4-6 pone el escenario, y nos dice que «aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra, ni había brotado la hierba, porque Dios el SEÑOR todavía no había hecho llover so­bre la tierra ni existía el hombre para que la cultivara. No obstante, salía de la tierra un manantial que regaba toda la superficie del suelo».

La afirmación en cuanto a que no había lluvia y ningún hombre para que cultivara la tierra no era la razón físi­ca por la que la tierra no tenía plantas, sino sólo explica que la obra de creación divi­na todavía no estaba completa. Esta introducción nos lleva de regreso a los primeros seis días de la creación como un ambiente general —a los días «cuando Dios el SEÑOR hizo la tierra y los cielos» (Gn.2:4). Entonces, en ese escenario abruptamente se introduce el principal punto del capítulo 2: la creación del hom­bre. El texto hebreo no incluye la palabra «entonces» al principio del versículo 7, sino que simplemente empieza: «Y Dios el SEÑOR formó al hombre» (Gn.2.7).

Quinto. Finalmente, el argumento más fuerte en contra del concepto del marco del trabajo, y la razón por la que comparativamente pocos evangélicos lo han adopta­do, es que la totalidad de Génesis 1 fuertemente sugiere no simplemente un marco de trabajo literario sino una secuencia cronológica de eventos.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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