La Doctrina de la Creación – La Creación: La Edad de la Tierra 13

 

Continuemos.

Personalmente, aunque pienso que el diluvio de Génesis 6—9 fue mundial, y que en efecto tuvo un impacto significativo sobre la faz de la tierra, y que todos los seres humanos y ani­males vivos fuera del arca perecieron en el diluvio, no estoy persuadido de que to­das las formaciones geológicas de la tierra fueron causadas por el diluvio del tiempo de Noé antes que por millones de años de sedimentación, erupciones vol­cánicas, movimientos de glaciares, deslizamiento continental y cosas por el estilo. La controversia sobre la geología del diluvio es contundentemente diferente de to­dos los otros aspectos de disputa respecto a la creación, porque sus proponentes no han persuadido casi a ningún geólogo profesional, ni siquiera a los que son cristia­nos evangélicos que creen en la Biblia.

En contraste, los libros que objetan la evo­lución que hemos mencionado arriba son un historial de 130 años de objeciones convincentes a la evolución darwiniana que ha levantado un significan­te número de biólogos, bioquímicos, zoólogos, antropólogos y paleontólogos, tanto cristianos como no cristianos, debido a que la evolución tiene tantos problemas para explicar hechos evidentes partiendo de la observación del mundo creado. Si las formaciones geológicas presentes se pudieran explicar sólo como re­sultado de un diluvio universal, ¿no sería esto evidente incluso para los que no son cristianos que miran la evidencia? ¿No estarían los cientos de cristianos que son geólogos profesionales preparados para reconocer la evidencia si estuviera allí? Pu­diera ser que los geólogos del diluvio tuvieran razón, pero si la tienen, esperaría­mos ver más progreso en persuadir a algunos geólogos profesionales de que su caso es plausible.

 

7. Conclusiones en Cuanto a la Edad de la Tierra.

¿Cuál es entonces la edad de la tierra? ¿En dónde nos deja este debate? La argumentación de Young a favor de una tierra vieja basada en muchos tipos de datos científicos de diferentes disciplinas pa­recen (por lo menos para el presente escritor) ser muy fuertes. Esto es particular­mente cierto en cuanto a los argumentos basados en rocas que contienen fósiles, arrecifes de coral, deslizamiento continental, y la similitud de resultados de dife­rentes clases de fechado radiométrico. Los argumentos de Newman y Eckelmann basados en la astronomía que indican un universo muy viejo añaden peso signifi­cativo. Es comprensible, por un lado, que Dios pueda haber creado un universo en el cual las estrellas parecían haber estado brillando 15000 millones de años, que Adán pareciera haber vivido 25 años, que algunos árboles parecieron tener 50 años, y algunos animales parecieron haber vivido uno o 10 años.

Pero, por otro lado, es difícil entender por qué Dios tuvo que haber creado doce­nas o tal vez cientos de diferentes clases de rocas similares en la tierra, todas las cuales en realidad solamente tenían un día de edad, pero que todas parecían tener exactamente 4500 millones de años de edad —exactamente la edad aparente que también le dio a la luna y a los meteoritos— cuando también te­nían sólo un día de edad.

Es difícil entender por qué la evidencia de los ciclos de la vida de las estrellas y la expansión del universo hacen pensar que el universo tiene 15000 millones de años si no los tiene. Es posible, pero parece improbable, creer que el único propósito de Dios al dar todas estas edades al parecer uniformes fuera desorientarnos y no tener un universo maduro y funcionando a plenitud. Así que me parece que los que proponen la tierra vieja tienen un mayor peso de evi­dencia científica a su lado, y parece que el peso de la evidencia científica aumenta cada año.

Por otro lado, las interpretaciones de Génesis 1 que presentan los que propo­nen la tierra vieja, aunque posibles, no parecen naturales al sentido del texto. La propia solución de Davis Young de «siete sucesivos días en sentido figurado de du­ración indeterminadas» en realidad no resuelve el problema, porque está dispues­to a reorganizar las actividades creadoras de Dios alrededor de los varios días según sea necesario a fin de hacer que la secuencia sea científicamente posible. Por ejemplo, piensa que algunos árboles fueron creados antes del día 5.

Podemos también sugerir que aunque las aves fueron creadas en el quinto día, las aves más primitivas u antepasados avícolas originales fueron formados milagrosa­mente un día antes del quinto. De aquí que la información de Génesis 1 en realidad permite alguna superposición de eventos de los días. Si existe esa superposición, todo lo que parece ser discrepancias entre Génesis 1 y la ciencia desaparecería.

Pero este procedimiento nos permite decir que los acontecimientos de la crea­ción tuvieron lugar casi en cualquier tiempo, sin que importe si la Biblia dice que ocurrieron entonces o no. Una vez que se adopta este procedimiento, al final pode­mos saber muy poco, si acaso, en cuanto a la secuencia de los acontecimientos de la creación partiendo de Génesis 1, porque cualquiera de los eventos relatados allí puede haber tenido precursores en períodos de tiempo anteriores. Esto difícilmen­te puede ser la impresión que se intentaba que los lectores originales obtuvieran del pasaje.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

Lee La Creación: La Edad de la Tierra 14

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