La Doctrina de la Biblia – La Inerrancia de las Escrituras 8

 

Continuemos.

2. Si se niega la inerrancia empezamos a preguntarnos si de veras podemos confiar en Dios en algo que diga.

Una vez que nos convencemos de que Dios nos ha dicho falsedades en algunos asuntos menores de la Biblia, podemos concluir que Dios es capaz de decirnos falsedades. Esto tendrá un efecto perjudicial en nues­tra disposición a creer en Dios y su Palabra y confiar en él completamente y obede­cerle totalmente en el resto de la Biblia.

Empezaremos a desobedecer inicialmente esas secciones de la Biblia que menos queremos obedecer, y a desconfiar inicialmente de las secciones en que menos nos inclinamos a confiar. Pero tal procedi­miento con el tiempo aumentará, para gran perjuicio de nuestra vida espiritual. Por supuesto, tal declinación en confianza y obediencia a la Biblia tal vez no ocurra necesariamente en la vida de todo el que niega la inerrancia, pero este será por cierto el patrón general, y será el parrón que se exhibe en el curso de una generación a la que se enseña a negar la inerrancia.

 

3. Si no aceptamos la inerrancia, esencialmente convertimos a nuestra mente humana en una norma más alta de veracidad que la misma Palabra de Dios.

Estaríamos usando nuestra mente para poner en tela de juicio algunas secciones de la Palabra de Dios y dictaminando que están erradas. Pero esto es en efecto dedi­que sabemos la verdad con más certeza y más precisión que la Palabra de Dios o que Dios mismo), por lo menos en esos asuntos. Tal procedimiento, hacer nuestra mente una norma más alta que la verdad de la Palabra de Dios, es la raíz de todo pecado intelectual.

 

4. Sí negamos la inerrancia también debemos decir que la Biblia está errada no sólo en detalles menores sino también en algunas de sus doctrinas.

Una nega­ción de la inerrancia quiere decir que decimos que las enseñanzas de la Biblia en cuanto a la naturaleza de la Biblia y en cuanto a la veracidad y confiabilidad de las pala­bras de Dios también es falsa. Estos no son detalles menores sino preocupaciones doctrinales importantes en la Biblia.

 

Preguntas Para Aplicación Personal

1. A su modo de pensar, ¿por qué el debate en cuanto a la inerrancia se ha con­vertido en una cuestión tan grande en este siglo?

¿Por qué personas en am­bos lados del asunto piensan que es importante?

 

2. Si usted pensara que la Biblia enseña algunos errores pequeños, ¿cómo pen­saría que eso afectaría la manera en que usted lee la Biblia?

¿Afectaría su cui­dado en ser veraz en la conversación cotidiana?

 

3. ¿Sabe usted de algún pasaje bíblico que parezca contener errores? ¿Cuáles son?

¿Ha tratado de resolver las dificultades en estos pasajes?

Si no ha halla­do una solución a algún pasaje, ¿qué otros pasos pudiera probar?

 

4. Conforme los creyentes avanzan por la vida aprendiendo a conocer mejor su Biblia y creciendo en madurez cristiana, ¿tienden a confiar en la Biblia más, o a confiar menos?

A su modo de pensar, ¿creerá usted en el cielo que la Biblia es inerrante?

Si es así, ¿lo creerá usted más firmemente o menos fir­memente que lo cree ahora?

 

5. Si está convencido de que la Biblia enseña la doctrina de la inerrancia, ¿có­mo se siente al respecto?

¿Se alegra de que tal enseñanza esté allí, o siente us­ted que es una carga tener que defenderla?

 

6. ¿Garantiza la creencia en la inerrancia que tengamos una doctrina sana y una vida cristiana sana?

¿Cómo pueden los Testigos de Jehová decir que la Biblia es inerrante y a la vez ellos mismos tener tantas enseñanzas falsas?

 

7. Si usted está de acuerdo con la inerrancia, ¿piensa que la inerrancia debería ser un requisito para la membresía en la iglesia, para enseñar en una clase de Escuela Dominical, para ser nombrado para un cargo en la iglesia (tal como anciano o diácono), para ser ordenado como pastor y para enseñaren un se­minario teológico?

¿Por qué sí o por qué no?

 

8. Cuando hay controversias doctrinales en la iglesia, ¿cuáles son los peligros personales que enfrentan quienes sostienen una posición más congruente con la Biblia?

En particular, ¿cómo puede el orgullo en la doctrina correcta convertirse un problema? ¿Cuál es la solución?

¿Piensa usted que la inerran­cia es una cuestión importante para el futuro de la iglesia?

¿Por qué sí y por qué no?

A su modo de pensar, ¿cómo se resolverá?

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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