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Teología – LOS ATRIBUTOS COMUNICABLES DE DIOS 14

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La Doctrina de Dios – Los Atributos Comunicables de Dios 14

 

Continuemos.

La proclamación del plan divino de redención contiene la promesa de paz para el pueblo de Dios (Sal 29:11; 85:8; 119:165; Pr 3:17; Is 9:6-7; 26:3; 57:19; Jn 14:27; Ro 8:6; 2 Ts 3:16; et al.). Es más, el tercer elemento que Pablo da en la lista como parte del fruto del Espíritu es «paz» (Gá 5:22).

La paz ciertamente no implica inactividad, porque fue en un tiempo de tan in­tenso crecimiento y actividad que Lucas pudo decir que «la iglesia disfrutaba de paz a la vez que se consolidaba en toda Judea, Galilea y Samaría, pues vivía en el te­mor del Señor. E iba creciendo» (Hch 9:31). Todavía más, aunque Dios es un Dios de paz también es el que «jamás duerme ni se adormece» (Sal 121:4). Es el Dios que está obrando continuamente (Jn 5:17); y aunque el cielo es un lugar de paz, es un lugar también de alabanza continua a Dios y de servicio a él.

Así que la paz de Dios se puede definir como sigue: La paz de Dios quiere decir que en su ser y en sus acciones Dios está separado de toda confusión y desorden, y sin embargo está continuamente activo en innumerables acciones bien ordenadas, plenamente controla­das y simultáneas.

Esta definición indica que la paz de Dios no tiene que ver con inactividad, sino con actividad ordenada y controlada. Intervenir en actividad infinita de esta suer­te, por supuesto, requiere la infinita sabiduría, conocimiento y poder de Dios.

Cuando entendemos de esta manera la paz de Dios, podemos ver una imita­ción de este atributo de Dios no sólo en «paz» como parte del fruto del Espíritu, se­gún Gálatas 5:22-23, sino también en el último elemento mencionado en el fruto del Espíritu, es decir, «dominio propio». Cuando nosotros, como pueblo de Dios, andamos en sus caminos, llegamos a conocer por experiencia mejor y más completamente que el reino de Dios en verdad es «justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo» (Ro 14:17), y podemos decir del camino de sabiduría de Dios: «Sus caminos son placenteros y en sus senderos hay paz» (Pr 3:17).

 

11. Justicia (o Rectitud). En español los términos rectitud y justicia son palabras di­ferentes, pero en el Antiguo Testamento hebreo y en el Nuevo Testamento griego hay sólo una palabra detrás de estos dos términos castellanos. Por consiguiente, estos dos términos se considerarán juntos al hablar de este atributo de Dios.

La justicia de Dios quiere decir que Dios siempre actúa de acuerdo con lo que es recto y él mismo es la norma final de lo que es recto.

Hablando de Dios, Moisés dice: «todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo» (Dt 32:4). Abraham apela con éxito al propio carácter de justicia de Dios cuando dice: «Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?» (Gn 18:25). Dios también habla y ordena lo que es recto: «Los pre­ceptos del Señor son rectos: traen alegría al corazón» (Sal 19:8). Y Dios dice de sí mismo: «Yo, el Señor, digo lo que es justo, y declaro lo que es recto» (Is 45:19).

De­bido a la justicia de Dios, es necesario que trate a las personas conforme a lo que se merecen. Así que es necesario que Dios castigue el pecado, porque el pecado no merece recompensa; es malo y merece castigo.

Cuando Dios no castiga el pecado, parece indicar que es injusto, a menos que se puedan ver otros medios de castigar el pecado. Por eso Pablo dice que cuando Dios envió a Cristo como sacrificio para llevar el castigo del pecado, lo hizo «para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifes­tar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús» (Ro 3:25-26).

Cuando Cristo murió para pagar la pena de nuestros pe­cados mostró que Dios era realmente justo, porque en efecto aplicó castigo apropiado al pecado, aunque perdonó a su pueblo sus pecados.

Con respecto a la definición de justicia dada arriba, podemos preguntar: ¿qué es «justo»? En otras palabras, ¿qué debe suceder en y qué debe ser? Aquí debemos res­ponder que lo que se conforma al carácter moral de Dios es justo. Pero ¿por qué es que todo lo que se conforma al carácter moral de Dios es justo? ¡Es justo porque se con­forma a su carácter moral! Si Dios es la norma final de justicia, no puede haber nor­ma fuera de Dios para medir la rectitud o la justicia. El mismo es la norma final.

Siempre que la Biblia enfrenta la pre­gunta de si Dios mismo es justo o no, la respuesta definitiva siempre es que las cria­turas de Dios no tienen derecho de decir que Dios es injusto. La criatura no puede decir eso del Creador.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

Lee Los Atributos Comunicables de Dios 15

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