La Doctrina de Dios – Los Atributos Incomunicables de Dios 10

 

Continuemos.

Dios es un ser que existe sin tamaño ni dimensiones espaciales. Es más, antes de que Dios creara el universo no había materia ni material, de modo que tampoco había espacio. Sin embargo, Dios existía ya. ¿Dónde estaba Dios? No estaba en un lugar que pudiéramos llamar un «donde», porque no había «donde» ni espacio. ¡Pero Dios ya era! Este hecho nos hace darnos cuenta de que Dios se relaciona al espacio de una manera muy diferente que nosotros o que alguna otra cosa creada. Dios existe como una especie de ser que es muy diferente y mucho más grande de lo que podemos imaginar.

También debemos tener cuidado de no pensar que Dios mismo es equivalente a alguna parte de la creación o la totalidad de ella. Un panteísta cree que todo es Dios, o que Dios está en todo lo que existe. La perspectiva bíblica es más bien que Dios está presente en toda parte de su creación, pero también es distinto de su crea­ción.

 

C. Dios Puede Estar Presente Para Castigar, Sustentar o Bendecir.

La idea de la omnipresencia de Dios ha sido problema para algunos que se preguntan cómo Dios puede estar presente, por ejemplo, en el infierno. Es más, ¿no es el infierno lo opuesto de la presencia de Dios, o la ausencia de Dios? Esta dificultad se puede re­solver al darnos cuenta de que Dios está presente en diferentes maneras en diferentes lu­gares y que actúa en forma diferente en lugares diferentes de su creación. A veces Dios está presente para castigar. Un aterrador pasaje de Amos pinta vívidamente esta presencia de Dios para castigo  (Am.9:1-4)

En otras ocasiones Dios está presente no para castigar ni para bendecir, sino meramente presente para sustentar o para mantener el universo existiendo y funcio­nando de la manera que él quiso que funcionara. En este sentido la naturaleza divi­na de Cristo está presente en toda parte y lugar (Col 1:17). El autor de Hebreos dice que Dios Hijo es (continuamente) «el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa» (Hb.1:3).

Sin embargo, en otras ocasiones o en otros lugares Dios está presente para bende­cir (Sal 16:11). A decir verdad, la mayoría de las veces que la Biblia habla de la presencia de Dios, se refiere a la presencia de Dios para bendecir.

Por ejemplo, es de esta mane­ra que debemos entender la presencia de Dios sobre el arca del pacto en el Antiguo Testamento. Leemos del «arca del pacto del Señor Todopoderoso, que reina entre los querubines» (1 S.4:4; Ex.25:22), que es referencia al hecho de que Dios daba a conocer su presencia y actuaba de una manera especial para dar bendición y pro­tección a su pueblo en el lugar que había designado como su trono, es decir, el lu­gar sobre las dos figuras de oro de seres celestiales («querubines») que estaban encima de la cubierta del arca del pacto.

No es que Dios no estuviera presente en otras partes, sino que más bien allí daba a conocer de una manera especial su presencia y allí manifestaba de una manera especial su carácter y daba bendición a su pueblo. En el nuevo pacto, no hay un lugar de la tierra que Dios haya escogido como su lugar particular de morada, porque podemos adorarle en todas partes (Jn.4:20).

Pero ahora y por toda la eternidad, Dios ha escogido el lugar que la Biblia llama «cielo» para que sea el enfoque de la manifestación de su carácter y la presencia de su bendición y gloria. Así que cuando la nueva Jerusalén desciende del cielo de Dios, Juan en su visión oye una voz fuerte del trono de Dios (Ap.21:3).

Puede parecer desorienta­dor decir que Dios está «más presente» en el cielo que en otras partes, pero tam­bién no sería desorientador decir que Dios está presente de una manera especial en el cielo, presente especialmente allí para bendecir y mostrar su gloria. Podemos también decir que Dios manifiesta su presencia más plenamente en el cielo que en otros lugares.

De esta manera se puede entender también la afirmación de Pablo en cuanto a Cristo: «Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo» (Col 2:9). En cierto sentido, por supuesto, podemos decir que todo el ser de Dios está presente en todo punto en el espacio y por consiguiente en todo punto en toda per­sona, y no sólo en Cristo.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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