La Doctrina de Dios – Los Atributos Incomunicables de Dios 8

 

Continuemos.

Así que Dios de alguna manera está sobre el tiempo y puede verlo como pre­sente en su conciencia. Aunque la analogía no es perfecta, podemos pensar del mo­mento en que empezamos a leer una novela larga. Antes de devolverla al estante, podemos hojear rápidamente sus páginas una vez más, trayendo a la memoria los muchos acontecimientos ocurridos en esa novela. Por un breve momento las co­sas que han ocurrido a través de un largo período de tiempo parecen estar «presen­tes» en nuestra mente. Tal vez esto es tenuemente análogo a la experiencia de Dios de ver toda la historia como el presente en su conciencia.

 

C. Dios Ve los Acontecimientos en el Tiempo y Actúa en el Tiempo.

Sin embargo, una vez que se ha dicho todo esto es necesario guardarnos contra malentendidos completando la definición de la eternidad de Dios: «Sin embargo Dios ve los aconteci­mientos en el tiempo y actúa en el tiempo». Pablo lo escribe en (Gál.4:4-5).

Dios observaba claramente y sabía exactamente la con­secuencia de lo que estaba sucediendo en la creación conforme ocurrían los hechos en el tiempo. Podríamos decir que Dios observaba el progreso del tiempo conforme los varios acontecimientos se producían dentro de su creación. Entonces, en el mo­mento preciso, «cuando se cumplió el plazo», Dios envió a su Hijo al mundo.

Es evidente en toda la Biblia que Dios actúa dentro del tiempo y actúa diferente en diferentes momentos en el tiempo (Hch.17:30-31). Esta afirmación incluye una descripción de una manera previa en la que Dios actuó, una manera pre­sente de actuar de Dios y una actividad futura que él realizará, y todo en el tiempo.

Ciertamente, el énfasis repetido en los profetas del Antiguo Testamento en la capacidad de Dios para predecir el futuro nos obliga a darnos cuenta de que Dios predice sus acciones en un punto en el tiempo y luego las realiza en un punto posterior en el tiempo; y en una escala mayor, la Biblia entera de Génesis a Apocalipsis es el propio historial de Dios de la manera en que ha actuado en el tiempo para dar redención a su pueblo.

Debemos, por consiguiente, afirmar que Dios no tiene sucesión de momentos en su propio ser, y ve toda la historia con igual vividez, y que ve en su creación el desarrollo de los acontecimientos a través del tiempo y actúa en forma diferente en puntos diferentes en el tiempo; en breve, él es el Señor que creó el tiempo y que lo gobierna y lo usa para sus propios propósitos.

Dios puede actuar en el tiempo porque él es Señor del tiempo. Lo usa para mostrar su gloria. De hecho, a menudo le place a Dios cumplir sus promesas y realizar sus obras de redención a través de un período de tiempo para que nosotros podamos más fácilmente ver y apreciar su gran sabiduría, su paciencia, su fidelidad, su señorío sobre todo lo que sucede, e incluso su inmutabilidad y eternidad.

 

D. Nosotros Siempre Existiremos en el Tiempo.

¿Participaremos nosotros de la eternidad de Dios? Específicamente, ¿existirá todavía el tiempo en el cielo nuevo y la nueva tierra que vendrán? Algunos han pensado que no. De hecho, leemos en la Biblia: «La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera… allí no habrá noche» (Ap.21:23, 25; 22:5).

No obstante, no es correcto decir que el cielo será «sin tiempo», o sin la presen­cia del tiempo o el paso del tiempo. Más bien, por cuanto somos criaturas finitas necesariamente experimentaremos los acontecimientos uno tras otro. Incluso el pasaje que habla en cuanto a que no hay noche en el cielo también menciona el he­cho de que los reyes de la tierra traerán a la ciudad celestial «todas las riquezas y el honor de las naciones» (Ap.21:26).

Se nos dice respecto a la luz de la ciudad celestial que «las naciones caminarán a la luz de la ciudad» (Ap.21:24).

Estas actividades de traer cosas a la ciudad celestial y andar en la luz de la ciudad celestial implican que los hechos ocurren uno tras otro. Algo está fuera de la ciudad celestial, y luego en un punto posterior en el tiempo es parte de la gloria y honor de las naciones que es traído a la ciudad celestial.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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