Padres e Hijos – Trastornos Relacionados con la Alimentación y el Control de Esfínteres 3

 

Continuemos.

En Conclusión.

Se deberá tomar el tema después del año y medio de edad para explorar expectativas de los padres y pautas familiares.

Se deberá tener en cuenta el momento del niño (si deambu­la, si entiende, si lo entienden, juegos e interés), y los momentos familiares, sugiriendo a los padres que presten atención a las actitudes del niño y fomenten juegos sucesivos.

Si se encuentra ante un niño que no logra comenzar a con­trolar los esfínteres deberá esperar un tiempo prudencial y reevaluar los datos del niño y su medio familiar.

 

4. Síntesis de Enuresis y Encopresis.

Enuresis.

A. Definición.

Evacuación involuntaria de la orina después de los ó años

B. Algunos porcentajes.

  • 25-33% de incidencia en niños de 4 años.
  • 15% de incidencia en niños de 5-6 años.
  • 5-7% de incidencia en niños de 7 años.
  • 1% de incidencia en adolescentes hasta 15 años.

C. Diagnóstico.

  • Afección orgánica: infección renal, intestinal, urinaria; dis­función neurológica.
  • Afección no orgánica: perturbaciones emocionales, conducta de “retención”, abuso sexual.

D. Características.

  • Enuresis diurna: problema de conducta.
  • Enuresis nocturna: problema de desarrollo.

E. Consideraciones clínicas.

  • Frecuencia en que sucede (veces por semana, por noche).
  • Conductas de retención (doblarse y saltar en una pierna, moverse de aquí para allá, bailar, mirar fijamente a los ojos).
  • Historia y motivaciones familiares.

F. Consejos prácticos.

  • Se debe apoyar emocionalmente al niño.
  • Considerar la existencia de causas orgánicas.
  • Explicar a los padres que el niño no tiene control sobre esta situación, y que su re­ solución depende tanto del niño como de ellos mismos.

 

Encopresis.

A. Definición.

Falta de control de la evacuación intestinal en un niño que ya ha dejado los pañales, y que no sufre de diarrea o constipación.

B. Causas.

  • Crisis física o emocional: como un nuevo hermanito, una enfermedad reciente, etc.
  • Resistencia a usar el inodoro como consecuencia de la presión de los padres.
  • Problemas dietarios.

C. Síntomas.

  • Ropa interior sucia de caca.
  • Hinchazón en el bajo vientre (algunas veces).

D. Factores de riesgo.

  • Estrés.
  • Enfermedad reciente.
  • Abuso.

E. Diagnóstico y Tratamiento.

  • Deje que su hijo decida cuándo debe ir al baño.
  • Sea comprensivo ante sus “accidentes.
  • Pida la cooperación de sus maestros.

F. Consejos Prácticos.

  • No culpar al niño por esta situación.
  • No poner “caras” que hie­ran sus sentimientos.
  • No descartar una posible situación de abuso.
  • No deje que sus otros her­manos critiquen al niño.
  • No vuelva a ponerle pa­ñales.

 

5. Aprendiendo a Ser Padres: Todo Tiene su Tiempo.

Recuerdo un episodio que ilustra claramente las reacciones que muchas veces tenemos como padres y que para nuestros hijos resultan incomprensibles.

En una consulta pastoral donde hablábamos acerca de los recuerdos de la infancia, la hermana entrevistada me refirió un día en particular que había quedado grabado en su memoria como una imagen fotográfica. Se trataba del día en que “había perdido” su primer diente de leche.

Señalo “perdido”, porque mientras ella lloraba pensando que poco a poco se quedaría sin dientes, su madre muy entusiasmada celebraba la ocasión riendo, a la vez que buscaba una cajita de metal con piedritas de colores incrustadas para guardar allí “todos” los dientes que iría perdiendo su hija.

Cuantas veces actuamos de la misma manera con nuestros hijos, les transmitimos el entusiasmo y las ansiedades que sen­timos por cuestiones que ellos no llegan a entender. (Eclesiastés 3:1-9).

Debes evitar conductas que impliquen para tu hijo un desafío superior a sus posibilidades.

Aprende a plantar y edificar en un marco de amor y comprensión, recuerda que los sen­timientos de angustia y ansiedad aparecen como consecuen­cia de dificultades conyugales, así como de sucesos traumáti­cos recientes.

Es preciso que los padres entiendan la influen­cia negativa que un ambiente inestable produce en la vida de sus hijos.

El niño que padece de reacción de ansiedad es activo en exceso, está en continuo movimiento y es incapaz de sentarse tranquilo durante largos períodos de tiempo. Por causa de su hiperactividad, no logra concentrarse bien para estudiar con eficacia.

También pueden presentarse otros signos indicadores de nerviosismo, como por ejemplo el insomnio, el comerse las uñas, entre otros.

El crecimiento espiritual es un factor importante para vencer la ansiedad. Como hijos de Dios debemos reconocer la seguri­dad y la paz que tenemos en él, darnos cuenta de que el Señor se interesa personalmente por cada uno de nosotros y aumentar la comunión íntima con El para vencer todo sen­timiento de ansiedad.

Deja ahora que esta verdad penetre en tu corazón: “Todo lo hizo hermoso a su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Eclesiastés. 3:11)

Extracto del libro “Dejadlos Venir a Mí”

Por Daniel Bravo

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