Mujeres – NO MOLESTAR, MUJERES PENSANDO 1

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Y muchos de ustedes han recibido este año en su mente, porque le dieron espacio, de que se iban a morir, que no iban a resistir otro año, que este año la enfermedad se iba a agravar, o que ya estaban grandes y alguna enfermedad tenía que venir a su cuerpo. Y eso es pensamiento del enemigo al que ustedes le dieron espacio. ¿En qué pensás todo el día? Porque de acuerdo a cómo pienses, es lo que vas a hacer.
Y quiero decirte y esta es una palabra que me dio el Señor para todas las mujeres, a partir de hoy en este año vamos a empezar a sostener en nuestra mente y a crear espacio en nuestra mente para pensamientos de primera categoría. Vas a ser una mujer de primera. Está sellado en el nombre del Señor Jesús.
Estamos destinadas a tener pensamientos de primera categoría, de primer nivel. ¿Cuántas viajaron alguna vez en primera en un avión, en primera clase? Es espectacular. Yo tuve la oportunidad de viajar dos veces, una vez que venía de España y otra vez que venía de Cuba. Dos veces en primera. Y es tan lindo porque el asiento se hace totalmente cama, o sea, te acostás y dormís como si estuvieras en tu cama.
En primera te llaman por tu nombre y apellido, en primera, desde que te sentaste, ya te empiezan a regalar cosas. Te regalan una cajita con dentífrico, con cepillo de dientes, con algo para ponerte sobre los ojos para que duermas tranquila. Te ponen varias frazadas, te ponen una almohada grandota, te sirven jugo, los que toman vino les sirven vino.

Te sirven para comer todo lo que quieras. Te dan un menú para que  elijas o podés elegir todo el menú completo para que te lo vayan sirviendo durante todo el vuelo, a la hora que decidas. Y le decís, esto lo quiero para las 4 de la mañana, esto a las 5, esto a las 8. Es impresionante y cosas muy ricas y muy bien elaboradas. Te dan unos postres espectaculares. Te sirven helado con chocolate arriba, es una bendición.
Uno cuando viaja en primera, después no querés ir más al fondo, nunca más. Cuando empecé a viajar en avión, lo único que quería era viajar, porque me fascinaba subirme a un avión. Nunca pensé en ir en primera. Quería subirme a un avión, nada más. O sea, me conformaba con eso, me conformaba con viajar en clase turista con tal de subir a un avión, porque para mí era algo muy importante. Teniendo primera, nunca pedí primera. Hay que pagar mucho para estar en primera. Ni se me ocurrió. Entonces yo decía, mientras suba a un avión, ya estoy contenta.
Y a veces así nos pasa con los pensamientos. Creemos que tenemos los pensamientos mayores de Dios, cuando en realidad estamos pensando lo básico de Dios. Y ese es el desafío que tenemos en este año, pensar los pensamientos más altos que los que tenemos nosotros. Dios tiene pensamientos más altos. Dios quiere que viajemos en primera.

Sé que querés viajar porque nunca te subiste a un avión, pero no hagas como yo. Una vez que empezás a viajar en turista, después ya me empecé a quejar. Después del tercer viaje, ya turista no es lindo. En turista el asiento es derecho. Reclinás un poquitito si podés y si está sano el asiento. Te sirven una bandejita chiquita con la comida. La única diferencia es pollo o pasta, nada más, no hay mucho para elegir. Y no tiene muy buen aspecto. El café te lo sirven frío y te dan uno y gracias si pasan con el café. La almohadita es chiquitita, la frazadita es más finita y encima hace un frío en esa zona, un frío impresionante.
Al principio era lindo, después ya no es tan lindo, porque cuando vas creciendo en las cosas del Señor, ya no te sirven los pensamientos básicos. Querés pensamientos más altos.

Por Alejandra Stamateas

 

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