Mujeres – NO MOLESTAR, MUJERES PENSANDO 2

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¿Cuántos alguna vez estuvieron en un hotel 5 estrellas? Es lindo. Cuando nos casamos con el pastor Bernardo y nos fuimos de luna de miel, el hotel era media estrella. Creo que ni llegaba a una estrella, en Mar del Plata. El baño tenía la tabla del inodoro rota, que te sentabas y te pellizcabas, realmente. La habitación era medio por medio. Y entrabas al baño, entraba uno, tenía que salir el otro y ya directamente estaba la cama. Estaba para eso nada más el hotel, no podías hacer nada más que estar en la cama. Para recién casados estaba bueno. Y la otra puerta había que abrirla y salir por el otro lado. Era de terror, era media estrella.
Pero después empezamos a ir a hoteles cuando nos invitaban a predicar a algún lugar de 5 estrellas, y eso sí que era un lujo. Ahí teníamos espacio para todo, cafetera, te tocaban la puerta o te tocaban el timbre de la habitación del hotel y te traían bandejas de frutas y lo que quisieras. Tenía balcón, era realmente un placer. Cuando conocí los de 5 estrellas dije, nunca más al de media estrella. Porque siempre queremos más. Y Dios quiere que tengas mayores pensamientos. Porque los pensamientos de Dios son más altos.
Y usted tiene que crear un espacio en su mente para esos nuevos pensamientos. No puede pensar básico de Dios, ya sabe, Dios ama, Dios bendice, Dios me va a dar esto, ya lo sabe, eso es básico, está muy bien, pero usted tiene que llegar a nuevos niveles de pensamiento y las mujeres vamos a ser las primeras.

¿Cómo va a hacer Dios para que le hagas un espacio? Porque Dios necesita que desees algo. Dios te tiene que hacer consciente una bendición que está dentro de vos que todavía no sos consciente que la tenés. Hay bendiciones y pensamientos inteligentes dentro de vos que ni siquiera sabés que los tenés.
Entonces Dios va a hacer algo. ¿Qué es lo que va a hacer Dios para que le crees un espacio a un nuevo proyecto, a un nuevo pensamiento y a una nueva idea? Te va a soltar una palabra profética. Te va a dar una palabra profética para que empieces a desearla, para que te vuelvas loca para que se te cumpla en tu vida. Dios quiere que empieces a desear lo que él te va a soltar hoy.

Les cuento una historia de la Biblia. Había una mujer, la sunamita. Esta mujer era una mujer rica, era una mujer poderosa, era una mujer, dice la Biblia, importante. Tenía de todo lo que hubiese querido tener en la vida y era una mujer que amaba a Dios y una mujer que lo veía al profeta Eliseo venir todas las veces para dar una palabra y demás. Y dijo, ya que este profeta pasa por nuestro pueblo, le dice al marido que era un hombre viejito, ¿por qué no le construimos una casa, una habitación en nuestra terraza?
Ustedes saben que construir una habitación no es nada fácil. Tenés que tener finanzas, no es barato construir algo, por más que sea en tu terreno. Y esta mujer le construyó una casa para que cuando el profeta viniera con su sirviente pudieran estar los dos juntos y pudieran estar cómodos. Entonces un día el profeta la llama a la mujer y le dice, te quiero dar algo, ¿qué querés? Y esta mujer no deseaba nada, tenía todo.
Y si no hay deseo, no hay milagro. Si no hay deseo, no hay bendición, porque no hay motivación para conquistar eso, porque no deseás nada. ¿Qué deseos se fueron perdiendo en el camino de tu vida? ¿Cuáles son los deseos que se perdieron? ¿Qué querías lograr que de pronto ya se fue de tu mente porque estás grande, porque no tenés el dinero, porque te casaste y las cosas no te fueron como querías, se te fue perdiendo el deseo?

Si no hay deseo, no hay bendición. Y sabés que en este ministerio te mantenemos el deseo ardiendo todo el tiempo, porque si hay deseo, hay bendición, porque vas detrás de ese deseo y el deseo se hace realidad.
Entonces le dice, no quiero nada. ¿Puedo hablar con alguien del pueblo para que te dé…? No, si estoy en medio de mi pueblo, a mí me quiere todo el mundo, tengo referencias de todo el mundo, estoy bien acomodada, no necesito nada.
Hasta que le dice a su sirviente y le dice, démosle un hijo porque tiene un marido que es grande y esta mujer no tiene hijos. Esta mujer no se lo había pedido porque ese deseo de tener un hijo también lo había guardado. Tengo un marido viejo, no voy a poder tener hijos y se había conformado con eso. Y ni sabía que ese deseo estaba escondido dentro de ella.
¿Cuáles son los deseos que están escondidos dentro de vos, que pensaste que ya estaban enterrados, que ya Dios no te los iba a dar más? Y esta mujer dijo, no, no necesito un hijo, no me mientas, no te burles de mí. Y le dice el profeta, de acá a un año, vas a tener un hijo. ¿Por qué un año, si un hijo se tiene en nueve meses? Porque le dio tres meses para que ella deseara tener ese hijo. Dios te va a dar tiempo después de la palabra profética para que empieces a desear que esa palabra profética se cumpla en tu vida, porque si hay deseo, hay milagro.

Por Alejandra Stamateas

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