nuevo-1Mujeres Cristianas – Terminar lo que Comienzo 2

 

Continuemos:

 

4. Disfrutar del proceso.

Jesús fue a la cruz y sabía su final, pero disfruto del proceso de sanar a los enfermos, de hacer milagros, de estar con los discípulos.

Disfrutá del proceso aunque las cosas no salgan como imaginás.

¿Empezaste la carrera y no te fue bien en alguna materia o tal vez no te gustaron, te aburriste, te molestaron? Seguí adelante a pesar de la circunstancias, no abortés lo que ibas a hacer, porque sino nunca verás el final y la frustración será más grande.

Es preferible caerse, levantarse otra vez y saber que tuviste las fuerzas para seguir adelante y estar de pie.

Es mejor haber bajado los cinco kilos que te habías propuesto, que abandonar. Porque aunque hayan sido sólo 5 kilos lo estás haciendo. Seguí adelante hasta que la visión se haga realidad.

No te detengás, no postergues más tu felicidad.

Si son 43 materias, hacé una por año, ¿qué problema hay? ¿Quién te apura? Lo importante  es que logrés lo que Dios te prometió y si El te dijo que lo harías, lo vas a lograr.

Cuando Dios encuentra una persona que lo desafía, El lo hace.

¿El curso que querés comenzar o que abandonaste, tiene que ver con tu sueño o lo estás haciendo para tapar un agujero emocional, porque tenés una depresión impresionante y estás todo el día comiendo? ¿El curso no tiene nada que ver con tu sueño? Entonces nada te motivará a terminarlo.

Todo curso, por pequeño que parezca al principio, al final será grande porque tiene que ver con lo grande de Dios.

Lo que tiene que ver con el sueño nunca lo abandonarás, pase lo que pase, aunque vengan cosas difíciles, porque está formando tu carácter. No permitas que tu mente diga que abandones.

No intentes. ¡Hacelo! Porque cuando “intentas hacer algo en la vida” terminas haciendo nada. ¡Sé una persona osada! Si aun no tenés el negocio que soñaste es porque solo lo estas “intentando”.

 

5. Transformate en una persona de acción.

Luchá con las voces exteriores e interiores. Todo el tiempo oirás voces que te dirán: “qué, vas a hacer ese cursito”, “no vayas hoy, el día está tan lindo, podemos quedarnos comiendo helados”.

Por ejemplo estas intentando una dieta y quieren que comás lo que te daña. Si lo permitís, abandonaste la dieta que te propusiste.

Cuidate de la mayor de las voces internas: la tuya. “No sé por qué”. “No sé si lo que estoy haciendo vale la pena”. “No sé si es tan importante”. “¿Será lo que Dios quiere?”. “¿No será pecado?”.

Tenés tantas preguntas que abandonás, posponés tu futuro y tu felicidad. Sólo vos administrás tu vida. Determiná que todo lo que decidás va a quitar las voces negativas que están en vos. Terminá lo que estás haciendo porque al finalizar habrás pasado por un proceso e irás por más. (Josué 1:9)

Dios le quiso decir a Josué: “No abandones porque estaré con vos dondequiera que vayas”.

Hoy Dios te dice: “Tomá la decisión, no desmayés, no abandonés porque si te mantenés firme vas cumplir tu gran sueño”.

 

6. La libertad exige más esfuerzo que la esclavitud.

Cuando una persona es esclava de lo que los otros dicen, del tiempo del otro, de la decisión del otro, del dinero del otro, no se esfuerza demasiado, pero cuando elige la libertad debe esforzarse porque la libertad se lo exige.

Renunciá a la mentira que dice: “Señor bendíceme, hacelo vos por mi”.

 

Por Alejandra Stamateas

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