Mujeres Cristianas – Siento Desprecio Por Mí Misma 3

 

Continuemos.

Vamos a ver cómo hizo Dios para trabajar en la vida de Ester. Era una jovencita que había sido educada por su tío Mardoqueo, porque había quedado huérfana, no tenía ni mamá ni papá, o sea no tenía historia en su vida, no tenía nadie que la amara, no tenía la imagen de ese padre, de chiquita que la validara porque el padre no estaba, había desaparecido, no sabemos en qué circunstancias, si se había muerto, si se había ido, pero no tenía ni mamá ni papá, o sea, carecía de imagen femenina y de imagen masculina, que estuvieran juntos y que le dijeran somos tus padres, te hemos traído al mundo. Y dice que la crió un tío, y éste fue fundamental para la vida de esta mujer, y te quiero mostrar dos o tres cosas que trabajó Dios en la vida de Ester y dos o tres cosas que va a tener que trabajar Dios en nuestra vida para sacar algo precioso de adentro nuestro y para que aprendamos como mujeres a amarnos porque si aprendemos a amarnos vamos a conquistar grandes sueños.

En primer lugar, Ester era una mujer que no tenía ninguna atadura emocional con el pasado.
Hay mujeres que están atadas a familiares del pasado, a esposos que tenían antes, a parejas que ya pasaron y siguen atadas. El pasado te persigue. Si querés amarte a vos misma, tenés que empezar siempre de nuevo, como si siempre fuera la primera vez en todo.

Mardoqueo le dijo «vamos a hacer una cosa, hay algo grande que vos vas a lograr y para lograr eso grande, te necesito sin el recuerdo del pasado». O sea, Mardoqueo le estaba diciendo: Querida Ester, este es tu sueño y tu sueño no tiene que estar atado a nadie del pasado, a ningún dolor, a ninguna persona del pasado. Cuando Dios viene a tu vida a entregarte un sueño, te lo da a vos, porque confía en vos y sabe que te habilitó para lograr ese sueño. Le estaba diciendo, es un sueño nuevo. Y como sueño nuevo no importa si tuviste un papá que no te amó, o un papá que fue pasivo o que no estuvo presente, lo importante es que yo, Papá Dios, confío en lo que vas a hacer.

Tal vez, todavía no hayas roto con tu pasado y arrastres todo el tiempo con ese pasado. ¿Sabés cómo te das cuenta si arrastras con el pasado? Porque todo lo que hacés, lo hacés con culpa, aunque sea algo bueno. Hacés algo bueno pero siempre te queda una culpa de algo. Saliste a trabajar, conseguiste trabajo, pero te da la culpa de no estar con tus hijos, aunque ya los criaste y son grandes pero una culpa te trae; porque arrastrás cosas, argumentos del pasado. Y Dios te dice: «Yo te necesito para que puedas amarte y conquistar ese sueño nuevo, que no tengas ninguna atadura con el pasado». Lo que Dios te da hoy, es algo nuevo y como nuevo, tenés que entender que para Dios, también sos nueva, que significa que Él te ve como hoy estás, dice borrón y cuenta nueva, sigamos hacia adelante.

Dice un pasaje: «No se acuerden de las cosas pasadas, ni traigan a memoria las cosas antiguas, yo hago cosas nuevas que pronto saldrán a luz». ¿Cuál es el recuerdo que te ata, que viene siempre a tu mente? Ya hiciste sanidad interior, y lo dejaste y lo declaraste y dijiste no me acuerdo más, pero cada vez que tenés que hacer algo, cada vez que querés ponerte las pilas en tu sueño, viene ese pasado, esa persona, esa metida de pata, viene al presente para no permitirte avanzar y Dios te dice: «Sueño nuevo, porque eres una mujer nueva y yo te miro como una hija nueva». El Señor te dice: «Esta cita que estoy haciendo con vos hoy, no tiene nada que ver con tu pasado; es nueva». Tu relación cada mañana con Dios es nueva, pronto va a salir a luz lo que Dios va a hacer en tu vida.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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