La Reforma 500 AÑOS – UNA REFORMA ESPIRITUAL EN EL SIGLO XVI

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Sin lugar a dudas el siglo XVI ha sido protagonista de sucesos que han marcado la historia de la humanidad en el ámbito de la ciencia, la religión, la política, las artes y la economía. En cada siglo, la sociedad presente, vivió experiencias que produjeron la escritura de todos los capítulos presentes, desde el comienzo hasta la actualidad, de la historia universal. Una historia que plantea inicios, rumbos, giros, avances, tensiones y retrocesos, pero que es la historia en sí, de la vida de todos los seres humanos.

Fue en el siglo XVI, cuando Leonardo da Vinci comenzó a pintar “La Gioconda” que actualmente se puede apreciar en el Museo de Louvre en París, Francia. En el mismo siglo, su “colega” Miguel Ángel comienza con su obra de arte en la Capilla Sixtina de la basílica de San Pedro, por cierto, la más famosa del palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del Papa.

En este agitado siglo, Nicolás Copérnico formula la teoría del heliocentrismo, según la cual el Sol se encuentra en el centro del Universo y la Tierra, que gira una vez al día sobre su eje, completa cada año una vuelta alrededor de él; y si hablamos de romanticismo, es hacia finales de este mismo siglo tan agitado cuando se da a conocer al mundo de la tragedia de “Romeo y Julieta” de William Shakespeare.

La historia es un conjunto de experiencias vividas, es el proceso resultante de lo que el tiempo deja atrás por avanzar irremediablemente hacia el futuro. Cada ser humano es protagonista de su historia. En las vivencias particulares de cada uno, sin embargo, se “mezclan” historias de otros que modifican las propias. Estas historias de “otros”, que no pasan desapercibidas por el mundo, merecen ser recordadas y resignificadas.

Una de los sucesos que marcó para siempre la vida de los seres humanos, ha sido, sin lugar a dudas el hito protagonizado por Martín Lutero, cuando se atrevió a decirle “no” a un sistema religioso que, lejos de comunicar el amor de Dios por la humanidad, sembraba el temor a un Dios castigador, con todo tipo de estafas. Un claro ejemplo, era el de la venta de las “indulgencias”, a través de las cuales se le “perdonaban pecados” a los seres queridos que habían muerto.

Es 1517, un siglo “problemático y febril” como versa el tango que alude al siglo 20, el joven Martín Lutero, de apenas 34 años, hastiado de los abusos de una iglesia considerablemente manipuladora, clava “95 Tesis” en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Las tesis condenaban la avaricia y el paganismo en la Iglesia como un abuso, y pedían una disputa teológica en lo que las “indulgencias” podían dar.

Gracias a este hecho absolutamente relevante para los creyentes es que la historia de la fe en Dios cambia para siempre. La reforma protestante iniciada por Lutero marca el comienzo de una nueva era en la relación de los hombres con Dios. Ya no hay que tenerle miedo a un Dios tirano y castigador, que goza de ver a los hombres sacrificándose; con las 95 tesis allí escritas, se comienzan a socializar las verdades de las Sagradas Escrituras, anunciando a la humanidad una sola fe, un solo Cristo que puede mediar entre Dios y los hombres, sola por la Gracias (regalo de Dios) la humanidad es salva, solo la gloria debe darse a Dios, no a los sistemas o a las personas y una sola Escritura a través de la cual ahora se podría conocer verdaderamente a Dios y a sus planes.

La reforma luterana representa un hito histórico en la fe de la humanidad. Otras reformas han cambiado para siempre el arte, la ciencia, la política, la economía; pero la vida espiritual del hombre cambió con esta iniciativa de un hombre que, contra toda la tempestad en su contra, decidió ser fiel a sus convicciones y donó su talento para el bien común.

Miles de personas en la historia de la humanidad donaron sus talentos para mejorar el mundo y “pasar” por él dejando una huella. Son personas inspiradoras, mentores de cambios, que merecen nuestro respeto y admiración; pero son personas al fin; como todas las demás personas del mundo, capaces de transformar la realidad para siempre.

Por Lorena Leiva (Prof. en Ciencias de la Educación)

(Extraído de mediosred.net)

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