Mujeres – EN BUSCA DE MÍ MISMA

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Ser o no Ser, ésa es la Cuestión.

Todos nacemos con la sensación de pertenencia. La psicología descubrió que el contacto físico desde los primeros instantes de la vida es sumamente importante para un niño. Por eso, en el momento del nacimiento, se recomienda que sus padres sean los primeros en acariciarlo. Con el transcurso del tiempo y a medida que el ser humano se va desarrollando, experimenta distintas sensaciones de abandono o soledad que tienen que ver con las diferentes etapas de la vida. Veamos algunas de ellas.

A. El niño y la soledad. El niño siente el abandono de sus padres cuando ellos deben, por ejemplo, salir a trabajar u ocuparse de otras actividades. En esos momentos se siente dejado de lado y no tenido en cuenta. Y es en medio de esta soledad cuando los miedos o las dudas comienzan a surgir dentro de él; por ejemplo, si son queridos, si fueron hijos esperados o deseados, si son adoptados… todas ellas emociones que de no ser resueltas a tiempo afectarán directamente su personalidad y la forma en que se relacionarán en el futuro.

B. Adolescentes y jóvenes solos. Los adolescentes también, en muchos momentos, se sienten solos. Pareciera ser que esta emoción no distingue edad ni raza. A esta edad, los jóvenes se sienten discriminados por factores tales como el cuerpo, la condición social, el color de piel y la profesión de sus padres. Sienten que no encajan en ningún lado y que nadie los comprende, y ese estado los lleva a aislarse y a no permitir acercarse a quienes desean verdaderamente ayudarlos. Y así su soledad se acrecienta.

C. Y tú, ¿cuándo vas a formar pareja? La sociedad nos presiona a formar pareja y, si esto no ocurre a determinada edad, comienzan los comentarios:

  • «¿Cómo? ¿Todavía no te casaste?»
  • «¿Qué esperas para buscarte un novio?»
  • «Esta mujer debe de tener un carácter tremendo y por eso nadie la quiere».
  • «Por algo será que está sola».
  • «Es un amargada, ¿quién va querer estar con ella?»
  • «Se quedó para vestir santos».

Y aunque seas una mujer madura en tus emociones, muchas veces las presiones van generando, a nivel inconsciente, una sensación de frustración, de desconsuelo y de inquietud que te hará ver el paso del tiempo como algo inexorable y adverso. Pero ¿te preguntaste cuál es el beneficio de ceder ante tantas presiones?

El miedo básico de las mujeres a sentirnos abandonadas hace que nos aferremos a las personas, a su afecto, y que nos convirtamos en seres codependientes del otro. No queremos ser desaprobadas y que nos digan «te equivocaste», y por eso nos obligamos a ser perfectas, a hacer todo bien y a callarnos aquello que tendríamos que hablar.

Todos los días te levantas y haces lo urgente, pero no haces lo importante. Llevas a cuestas tu soledad en todas las tareas que haces durante el día, te amargas, te deprimes y haces de todo para evitar sentirte sola. Te programas ciento y una actividades, pero te olvidas de lo más importante: tú.

  • ¿Cuáles son tus sueños?
  • ¿Cuáles son tus metas?
  • ¿Cuál es el beneficio que obtienes por soportar la presión?

Seguramente el beneficio que obtienes por estar atenta y soportar tantas presiones es el de sentirte, de alguna manera, una mujer valorada. Pero finalmente sólo logras sentirte ajena a tu propia vida y, si ya te casaste, convertirte en una esclava doméstica.

Hay mujeres que han crecido sin valoración alguna, sin que alguien les haya dicho lo importante que eran, lo buenas que eran en algo. Y cuando no eres valorada, lo que te está faltando en la vida es bendición. Tal vez esperabas palabras de aliento de tus padres y sólo encontraste grandes silencios. Valorización significa honor. Y una mujer que crece sin afecto y en soledad será una mujer buscadora.

Extracto del libro Estoy Casada Pero Me Siento Sola

Por Alejandra Stamateas

Lee La Mujer Buscadora

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