Sanidad Interior – No Me Preocupo Más 3

 

Continuemos.

4. No me Preocupo más porque en mi Boca hay un Milagro.

Eliseo primero declaró la palabra y luego oró. Nada sucede hasta que no lo declares. Tu milagro está en tu boca. Lo que querés que suceda, primero tenés que declararlo con tu boca. Cuidá muy bien lo que hablás, porque hay un milagro en tu boca; y el milagro no está viniendo porque no lo declaraste.

 

A. Nada, sucederá hasta que no lo declares.

Declarate sano, próspero. Declará a tus hijos en Cristo. Aunque tengas problemas en tu matrimonio, declará que habrá restauración, habrá bendición porque: “no me muevo por lo que veo sino por fe. Lo que Dios dijo sobre mi vida es la única verdad.”

Isaías dice: “Tu guardarás en completa paz a aquél cuyos pensamientos per­severen en Ti”. Si querés tener paz en tu mente, tus pensamientos deben estar enfocados en la verdad de Dios. No podés quejarte, porque cuando lo hacés, estás trayendo maldición a tu vida. Decí: “Estoy en victoria y cada día mejorando”. Y no estás mintiendo sino que estás declarando tu milagro.

 

B. En tu boca está el milagro.

Hay gente que ora para adentro, y para lo único que abre la boca es para quejarse. ¡No ores en silencio, aprendé a declarar bendición!

El diablo fue echado de su trono porque Dios dijo: “Voy a crear al hombre, corona de la creación y ustedes lo van a servir.” El ángel Lucero se enojó, arrastró con la tercera parte de los ángeles. Esto significa que la tercera parte de los ángeles te odia y me odia, porque Dios los echó. Lucero se quedó sin trono, y anda de acá para allá, de allá para aquí, buscando lugar en la vida de la gente. El no tiene un lugar, pero vos y yo tenemos un lugar en el mundo espiritual: estamos sentados juntamente con Cristo reinando con Él.

No cedas tu lugar de autoridad. Confesá que tenés autoridad. Poné límites a lo malo, sacá los límites a lo bueno, declará un milagro, hablá fe, no te juntes con chismosos, con quejosos, con negativos, con gente que habla en pequeño, empezá a confesar porque estás pronto a que Dios te abra los ojos del espíritu y veas toda la bendición que estabas necesitando.

David conquistó una ciudad con tres hombres inteligentes que declaraban palabra de fe, porque Dios no se mueve por cantidad, Dios se mueve con gente de sabiduría, que aprende a declarar; porque todo lo que confieses con tu boca, con fe, todo, todo, todo lo recibirás si lo confesás y lo creés.

 

5. No me Preocupo más porque hay una Unción nueva para Mí.

Elías tenía un manto que era de lana, llegó donde estaba Eliseo y se la arrojó. Eliseo vio algo, vio la Gloria… Cuando busques la gloria no te va a atraer la gente que tiene gloria, sino la gloria que está en esa gente. Entonces Eliseo le dijo: “Señor, dejá que despida a mis padres. ”

¿Por qué le dijo eso? Porque hasta que no despidas tu vieja paternidad, nunca recibirás la nueva paternidad. Eliseo no será tu padre espiritual hasta que no despi­das a tu viejo padre; no recibirás un manto nuevo hasta que no dejes tu manto viejo; no abrazarás lo nuevo hasta que no vayas y despidas todo lo viejo. Eliseo tenía dinero y bueyes pero dejó todo porque empezó a depender de su nuevo padre que era el Señor.

Hay una nueva unción esperándote. Decí: “Señor, dejá que despida mi pasado porque no hay nada en mi pasado comparado con la unción nueva”.

 

6. No me Preocupo más, porque hay un Tanque dentro de Mí.

El tanque es la ADORACIÓN. Porque cuando empezás a alabar, a adorar, el agua del tanque empieza a salir. Los salmos eran cánticos, David cada vez que tenía un problema cantaba. David sabía que un canto de adoración libera el potencial.

No te olvides que hay un tanque dentro tuyo, que cuando levantás tus manos y adorás a Dios, hay poder en tu vida. Hay energía dentro tuyo, hay fuerzas nuevas cuando adoramos a Dios. Dios me dice que de pronto va a hacer lo que estás esperando, y eso va a ser de repente. Dios no te dijo el día, pero te dijo: “Dentro de no muchos días… “No te dio el día ni la hora porque está enseñándote que estés sentado sobre su palabra: “Sé que de un momento a otro, mis ojos se abrirán”.

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

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