Familias Cristianas – Permanecer Atraídos por la Santidad y la Pureza 1

 

Los niños que han sido enseñados a vivir en la pureza y la santidad, tienen rostros radiantes inconfundibles y un atractivo que cautiva. La Biblia dice: “Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta” (Proverbios 20:11).

Nosotros queremos que nuestros hijos sean conocidos por su bondad. Anhelamos que luzcan atractivos a otros por su pureza. Esto no sucede así no más. Tiene que ser enseñado. Y aunque podemos hacer mucho para enseñar a nuestros hijos acerca de vivir de forma íntegra en los caminos del Señor y educarlos lo mejor que podemos, el maestro verdadero es el Espíritu Santo. La santidad comienza con un amor hacia Él.

La Biblia nos instruye: «Consérvate puro» (1 Timoteo 5:22). Esa es una tarea difícil para cualquiera, pero en especial para un niño. Solo se puede lograr por medio de la sumisión total a Dios y a su ley y el poder facultativo del Espíritu Santo.

Cuando mi hijo comenzó el último año de la escuela secundaria, estaba en un colegio nuevo, en un estado y en una cultura diferente; tarea difícil para cualquier joven, no impor­ta cuán firme o piadoso éste sea. Asistía a un pequeño colegio cristiano, privado, por lo que en la primera semana, ya había conocido a todos los muchachos del último curso.

Sin embar­go, uno de los muchachos resaltaba. Se llamaba Sandy, y era una estrella del deporte, sobresalía en sus estudios, y había recibido premio tras premio por sus logros relevantes. Pero Sandy se distinguía en otra forma más importante: sus pala­bras y sus acciones reflejaban su respeto profundo por Dios y por sus leyes.

Un día durante el almuerzo, cuando los muchachos esta­ban juntos, uno de ellos dijo un chiste obsceno y todos se rieron. Todos, menos Sandy. Mi hijo confesó que él también se rió.

—Yo era el muchacho nuevo y no quería que todos pensaran que yo era de otro planeta —nos explicó más tarde con vergüenza.

Lo que Christopher llegó a reconocer pronto, era que Sandy nunca se reía del humor obsceno. No fumaba, bebía ni decía malas palabras. No obstante, asombrosamente, todos le querían y respetaban.

En una ocasión, poco después de una reunión de padres en el colegio, llegué a casa y le conté a Christopher acerca de una mujer maravillosa que allí había conocido.

—Sobresale —le conté —. Es muy cálida y cariñosa, una mujer de Dios con un sentido maravilloso del humor. Y me hizo sentir tan bienvenida, como si la hubiera conocido de siempre. Al proseguir la descripción, mencioné su nombre.

—Esa es la mamá de Sandy —él dijo.

—Por supuesto —respondí—. Debí haber sabido que Sandy tendría padres fuertes, excepcionales, creyentes, y que oran. Ningún niño resulta así por accidente.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “El Poder de los Padres Que Oran”

Por Stormie Omartian

Lee Ser Atraídos Por la Santidad y la Pureza 2

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre