Doctrina Bíblica – Cristo Murió Para Cancelar Las Demandas de la Ley Contra Nosotros

 

Pasaje clave: Colosenses 2:13-14.

Qué insensatez es pensar que nuestras buenas obras puedan un día superar nuestras malas obras. Es insensatez por dos razones.

Primera, no es verdad. Aun nuestras buenas obras son defectuosas porque no honramos a Dios en la forma que las hacemos. ¿Hacemos nuestras buenas obras en gozosa dependencia de Dios con el criterio de hacer conocer su supremo valor?

¿Cumplimos el supremo mandamiento de servir al pueblo «conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo» (1º Pedro 4: 11).

¿Qué diremos entonces en respuesta a la palabra de Dios? «Toda lo que no proviene de fe, es pecado» (Romanos 14:23). Creo que no debemos decir nada. «Todo lo que la ley dice, lo dice… para que toda boca se cierre» (Romanos 3:19). No diremos nada. Es tonto pensar que nuestras buenas obras compensarán por nuestras malas obras delante de Dios. Sin fe que exalte a Cristo, nuestras obras no significarán nada sino rebelión.

La segunda razón de que es tonto esperar en las buenas obras es que esta no es la manera en que Dios salva. Si somos salvos de las consecuencias de nuestras malas obras, no será porque ellas pesaron menos que nuestras buenas obras. Será porque «el acta de los decretos que había contra nosotros» en el cielo ha sido clavada en la cruz de Cristo. Dios tiene una manera totalmente diferente de salvar a los pecadores que pesándole sus obras. No hay esperanza en nuestras obras. Solo hay esperanza en el sufrimiento y la muerte de Cristo.

No hay salvación mediante el equilibrio de nuestras cuentas.

Solo hay salvación mediante la cancelación de las cuentas. La cuenta de nuestras malas obras (inclusive nuestras defectuosas buenas obras), junto con las justas penalidades que cada una merece, deben ser borradas, no balanceadas. Cristo sufrió y murió para lograrlo.

La cancelación sucedió cuando la cuenta de nuestras obras fue clavada en la cruz (Colosenses 2: 13). ¿Cómo fue esta cuenta mortal clavada en la cruz? Un pergamino no fue clavado en la cruz. Cristo sí. Así, pues, Cristo se convirtió en cuenta mortal de malas (y buenas) obras. Él soportó mi condenación: Él puso mi salvación sobre una base totalmente diferente. Él es mi única esperanza. Y la fe en Él es mi única vía a Dios.

Extracto del libro  “La Pasión de Jesucristo”

Por John Piper

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