Mensajes – Descansando en Jesús en Tiempos Peligrosos 3

 

Continuemos.

Por muchos meses, he investigado y estudiado las Escrituras, suplicando al Señor que me de un mensaje de esperanza y aliento para estos duros tiempos. Mi espíritu ha gritado, “Señor, por favor habla una palabra a mi corazón para tus hijos, porque sólo tú tienes palabras de vida eterna. Sólo tú puedes hablar una palabra que nos conforte en tales tiempos”. El Espíritu Santo contestó mi oración, hablando lo siguiente a mi corazón: “Te voy a dar una sola promesa de mi Palabra. Y si tú encomiendas tu misma vida a eso, esta palabra te guardará a través de todos y cada uno de los tiempos peligrosos.” Amado, yo se que si nosotros abrazamos especialmente este versículo, completamente creyéndolo, será una poderosa fuente diaria de fe. Aquí está la promesa que el Espíritu me mostró:

“Tu Padre sabe de qué cosas tienes necesidad antes de que las pidas” (Mateo 6:8).

En Lucas 12, Jesús enumera las cosas que él dice que nuestro Padre celestial sabe que necesitamos. Aquellas necesidades son, en definitiva, comida, bebida y vestido. “Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?” (vs.22 y 28). Jesús habla de la hierba que está verde hoy y mañana es cortada. Él nos recordaría que Dios a la hierba le dio vida y cuidado. No nos atrevamos a  pensar que él cuida de nuestras necesidades menos que de la hierba. Él sabe perfectamente bien lo que necesitamos, si es comida, finanzas o vestido. Jesús añade: “Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.” Versículo 30. Nuevamente Cristo nos recuerda: “Aquí está todo lo que necesitas saber: tu Padre celestial sabe cuáles son tus necesidades. Él ya las ha enumerado”.

Mi tema ahora es este: Dios sabe, y esto es todo lo que importa.

Dios nunca abandona a su “pequeña manada” (Lucas 12:32).  Jesús promete: “Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”. (Lucas 12:31-32). Si nosotros simplemente confiamos, nuestro Señor nos bendecirá con todo lo que necesitamos. Si usted está preocupado por el bienestar de su familia en los días que vienen, le tengo buenas noticias: sus hijos son hijos de Dios. Y Él cuida de sus amados más que usted mismo.

Jesús sabe exactamente todo lo que usted necesita para sobrevivir.  Él sabe su necesidad de tener un techo sobre su cabeza. Él sabe exactamente a cuánto asciende el recibo de alquiler o el pago de su hipoteca cada mes. Él sabe las bocas que usted tiene que alimentar y la cantidad de comida en sus alacenas. Usted puede confiar completamente en que Él satisfaga todas estas necesidades, porque Él promete hacerlo.

Trágicamente, mucha gente se tornará amargada en los días venideros porque Dios no habrá contestado sus oraciones de proteger su presente estilo de vida. Muchos nunca han conocido la clase de sufrimiento que ahora enfrentamos. Pero el Señor les dice al rico y al pobre por igual: “No te preocupes por tus bienes materiales y posesiones. Dame tiempo de calidad y confía en mí. Me ocuparé de todas tus necesidades futuras. Vas a ser suplido en todas las necesidades esenciales que necesites”.

Hay una lección que cada creyente debe aprender y practicar. En este momento, los eventos mundiales se están desarrollando tan rápidamente que nadie puede mantenerse al corriente de ellos. Incluso mientras yo escribo estas palabras, las existencias en el mercado Americano han perdido millones. Las implicaciones de tales cosas son demasiado profundas y complejas para comprender. Nuestra fe está anclada en esto:

Nuestro Padre Celestial nos conoce. Él sabe exactamente lo que necesitamos y cuándo lo necesitamos y el mismo hecho de que Él sepa es prueba suficiente de que estamos bajo su cuidado. Él se deleita en nosotros, y nosotros estamos acurrucados en su pecho, salvos y sanos.

Daniel dice del Señor: “Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz”. (Daniel 2:22). Dios sabe todo sobre los días oscuros que vienen. Y él sabe que ni siquiera estas tinieblas pueden oscurecer su rostro de nosotros. En efecto, nuestra senda clara a través de los tiempos duros la hallaremos sólo confiando en el Señor. Él nos está llamando hoy a tener una simple, infantil confianza en su fidelidad. Mantengamos todos nosotros nuestros ojos en Jesús. Confiemos en su gran amor y cuidado por nosotros (1ºPedro 5:7).

Por David Wilkerson

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