TRATAMIENTO PARA EVITAR LA MASTURBACIÓN

Antes se creía que la masturbación debilitaba el cuerpo, ablandaba el cerebro y conducía a la impotencia, la locura y, finalmente, a la muerte. Siglos atrás se creía que provocaba locura; se hablaba entonces de “la locura masturbatoria” y cuando se descubría a alguien masturbándose, se lo “trata­ba”. El tratamiento consistía en baños fríos, ejercicio físico, exhortaciones morales y, si no daba resultado esta terapia, se podían quemar los genitales o ampollarlos, mutilar el pene o el clítoris y, cuando las técnicas quirúrgicas mejoraron, se extraían los testículos o los ovarios. ¡Más que un método de tratamiento era una forma de tortura!

Ahora bien, ¿es necesario masturbarse?

No. Dios ha provisto al cuerpo los medios para abstenerse de toda práctica sexual como modo de vida, en caso de decidirse así. Para ello, ocurren las polucio­nes nocturnas y la reabsorción de esperma a partir de los testículos.

¿Qué son las poluciones nocturnas?

Son descargas eyaculatorias que ocurren durante el sueño, sin la participación de la voluntad del sujeto. Es muy común entre adolescentes.

Se presentan durante el sueño profundo, acompañadas de erección y pueden asociarse a sueños eróticos.

La frecuencia de las poluciones nocturnas decrece con la edad, como ocurre en los monjes que hacen de la abstinencia un modo de vida.

¿Quién era Onán?

Cada vez que se busca algún pasaje sobre la masturbación se cita a este persona­je, cuya vida se relata cortamente en Génesis 38: 8-10.

¿Qué dice la Biblia sobre Onán?

En el relato, sucedía que Onán debía tener un hijo con la viuda de su hermano que se consideraría como descendencia del fallecido, según la costumbre judaica de esos tiempos, (“ley del levirato” que luego fue incorporada a la ley de Moisés). Onán, sabiendo que la descendencia no sería suya, vertía en tierra (eyaculaba afuera) para no levantar descendencia a su hermano. El pecado radicaba en su motivación, en su egoísmo, en afrentar la memoria de su hermano, no en practicar el “coitus interruptus”.

Por otra parte, este “método” que usaba Onán no hace referencia a la masturba­ción de manera directa ni indirecta, porque Onán mantenía relaciones sexuales con la viuda de su hermano, pero “terminaba afuera”. Este pasaje bíblico no es sustento válido para hablar de masturbación, y mucho menos de autoerotismo.

¿A la masturbación la practican exclusivamente los jóvenes?

No. Está demostrado por encuestas sexológicas que es una práctica muy usual entre gente de todas las edades, de ambos sexos, de todas las culturas; ya sean solteros o casados, viudos o divorciados, homosexuales, heterosexuales, clérigos o laicos, to­dos entran en la larga lista de masturbadores. Es más, la masturbación tiende a aumentar en todos los grupos de mujeres a partir de los 25 años aproximadamente hasta los 45 o más tarde. Entre los varones es mayor en edades más tempranas, por regla general. El informe Hunt reveló que más del 70% de los casados, tanto hombres como mujeres, se masturbaban ocasionalmente.

Extracto del libro “Sexo. Lo que siempre quisiste saber”

Por José Luis y Silvia Cinalli

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre