Estamos en época electoral. Esto me recuerda la historia real de aquel candidato de origen muy humilde, de poca educación,  que un día en medio de la adrenalina de un discurso dijo: Porque yo todo lo que sé lo aprendí en la facultad. Todos sus compañeros de listas se miraron unos a otros. Una cosa es prometer cínicamente medidas que nunca van a tomar, pero mentir descaradamente acerca de su propia formación es otra. Todo el mundo sabía que era alguien sin preparación académica… Sin embargo, él continuó: “Porque yo todo lo que sé lo aprendí (insistió) en la facultad… en la facultad de la calle”. Alivio… Respiro y sonrisas… Eso sí era verdad.

El mismo Dios que facultó a Pedro como apóstol de los judíos me facultó también a mí como apóstol de los gentiles. (Gal.2:8).

Todo siervo de Dios tiene que ser facultado por Dios. A menudo pensamos que los institutos y los seminarios nos darán pastores, profetas y demás. Ellos solo titularán a alguien pero el que faculta es Dios. Me interesa que el pasaje nombre a Pedro y a Pablo. Quizás dos extremos del nivel académico de aquella época… Uno un pescador, otro un teólogo… pero ambos necesitados de ser facultados. Quienes me conocen sabrán que esto no es una defensa de la ignorancia, debemos estar cada vez más capacitados para servir a Dios. Sin embargo, toda la preparación del mundo no puede facultarme para el ministerio. El que faculta es Dios.

¿En qué consiste este facultar?

1. Te da una dirección. A Pedro se lo envió a los judíos, a Pablo se lo envió a los gentiles. Ese es el marco y el enfoque en donde cada uno debe trabajar. ¿Será por eso que muchos quieren vivir la vida de otros?

2. Te da una gracia. Hay una gracia particular para esa dirección a la que debes llegar. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio 16 para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. (Ro.15:15b).

3. Te hace aceptar autoridad y rendir cuentas. Pablo aunque reconoce la particularidad de su ministerio se sujeta a la revelación del Espíritu y habla con los líderes de Jerusalén. Fui en obediencia a una revelación, y me reuní en privado con los que eran reconocidos como dirigentes, y les expliqué el evangelio que predico entre los gentiles, para que todo mi esfuerzo no fuera en vano. (Gal.2:2).

4. Te da autoridad para poner plomada en tu campo. Algunos se extralimitan y quieren ponerlo en toda área, pero la facultad te permite marcar, corregir en tu “especialidad”. Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo? (Gal.2:14).

Lo dicho sirve para marcar la importancia de ser facultado por Dios.

Hoy agradezco el ministerio que me ha confiado, en algunas facetas de él (como este devocional) lo hago con el temor de saber si daré la medida. Espero darme cuenta antes que ustedes si no es así. Pero de algo estoy seguro, tengo un llamado a ministrar la Palabra de Dios.

Hoy es un día para verificar para qué estoy facultado, cual es el llamado particular que tengo y para que estoy ungido. Hoy es un día para esforzarnos a dar al ciento por uno de rinde en cada cosa que emprendamos. Espero que en este año de Promoción Sobrenatural sea mi mejor producción y eso me lleve a otro nivel.

Por Daniel Cattaneo

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