“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7.7-8).

Para hallar lo que deseás debés buscarlo; esto que parece una obviedad no es así, pues la mayoría de las personas no están ocupadas en buscar lo que desean hallar. Tienen claro lo que quieren hallar pero no se dedican a buscarlo de forma concreta y decidida.

En este versículo hay una promesa inclusiva, y es que todo aquel que busca, halla. Puede ser que alguien lo halle antes o después, pero si lo busca lo encontrará.

Preguntas de reflexión:

  • ¿Estás buscando el trabajo que deseás tener?
  • ¿Estás buscando el incremento económico al que aspirás?
  • ¿Estás buscando la capacitación que necesitás para crecer?
  • ¿Estás buscando el ministerio que anhelás tener?
  • ¿Estás buscando en tu hogar la paz que deseás lograr?

Si la respuesta es sí, seguí haciéndolo sabiendo que eso llegará a tu vida, porque todo aquel que busca, halla. Si la respuesta es no, quiero decirte que tomes la decisión de empezar a buscar lo que deseás hallar hoy mismo, para no seguir perdiendo el tiempo.

No te olvides que la palabra dice: “buscad, y hallaréis”, y no “orad, y hallareis” o “ayunad, y hallareis”. Si la búsqueda querés acompañarla con oración y ayuno, es correcto hacerlo, pero no te olvides que a la hora de hallar, nada reemplaza el buscar.

Yo bendigo tu vida para que puedas dedicarte a buscar lo que deseás hallar y declaro que lo encontrarás porque Dios así lo ha establecido.

Por Daniel González

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