Devocionales Cristianos – Oremos Por un Avivamiento

 

«Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8).

Existe una vida abundante, plena, gloriosa que debes conocer. No la encontrarás en tu rutina religiosa, tampoco en los co­nocimientos acerca de Dios. Esta vida plena la encontrarás en tu amistad y comunión diaria con la persona del Espíritu Santo.

Cuando entendimos que existía una relación íntima, profun­da con el Espíritu Santo comenzamos a orar pidiéndole a Dios ese nivel de comunión. Dijimos: «Quiero más de ti». A partir de ese momento comenzó una revolución en nuestro corazón, había un gozo indescriptible. Hacía meses que nos hallábamos en la bús­queda del rostro de Dios. No queríamos fama, no buscábamos tener mayores resultados en el ministerio, solo anhelábamos co­nocerlo más a Él.

La relación con Dios jamás volvió a ser la misma desde en­tonces, su gloria empezó a manifestarse en nuestra vida de una manera sorprendente.

¿Crees acaso que esta experiencia es solo para algunos ele­gidos? No te equivoques. Es para ti también. El Espíritu Santo quiere tener comunión contigo, te anhela celosamente. Por eso, debemos tener hambre por conocerlo.

Si quieres experimentar un nuevo despertar en tu inte­rior necesitas entender que hay un proceso en el cual debemos humillarnos y rendirnos a Él, andar en luz y mantenernos limpios. El avivamiento significa vaciarnos de nosotros mismos y permi­tir que Jesús tenga el control de todo nuestro ser. En estos días sentimos de parte de Dios que el Espíritu llama a su Pueblo a la consagración, a restaurar el altar en nuestras vidas y a restaurar el altar en la familia para que su gloria sea bienvenida en nuestra casa. El lo hará.

Quizás eres un cristiano de muchos años. Tal vez estás activo en el ministerio. Pero Dios te llama a acudir a su presencia cada día. Cuanto más cerca de la gloria te encuentres, más serás trans­formado. Dios puede revelarse de una manera gloriosa. Cuando esto suceda, prepárate a entregarle lo que Él te pida. Purifícate de toda contaminación de la carne o del espíritu. El avivamiento debe comenzar en tu corazón, cuando el Espíritu Santo gobierne tu vida vivirás en lo sobrenatural y verás de una manera especial el favor de Dios sobre ti. Su paz te inundará. Los grandes avivamientos de la historia que hoy afectan a las naciones, aquellos que cambian sociedades y convocan a las multitudes al arrepen­timiento y la conversión comienzan primeramente en el corazón de los cristianos. Esa presencia poderosa del Espíritu Santo les da sentido y propósito a nuestras vidas y a nuestro ministerio.

No endurezcas tu corazón, ríndelo ante Dios porque si así lo haces, Dios te mostrará cosas mayores y un nuevo tiempo vendrá sobre ti. Dios ha llenado nuestras vasijas con su unción para que nosotros seamos de bendición a otros y sus testigos en este mundo.

En 2 Reyes 4:5-6 dice: «Y se fue la mujer y cerró la puerta en­cerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: ‘Tráeme aun otras vasijas’. Y él dijo: ‘No hay más vasijas’. Entonces cesó el aceite».

La historia de Elíseo y la viuda ilustra una gran verdad: el aceite cesa cuando lo dejamos de dar. Mientras lo derramemos en otras vasijas seguirá fluyendo.

Jesús dijo: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a predicar el año agradable del Señor» (Lucas 4:18-19). Dios te ha ungido con un propósito: quiere usarte.

Es tiempo de levantarnos en su poder a predicar, a orar por los enfermos. Comienza a derramar tu vida en otras vasijas y la unción y bendición de Dios se multiplicarán en ti.

 

Motivos de Oración.

  • Señor, trae un genuino avivamiento a nuestra vida.
  • Señor, aviva tu obra en Argentina.
  • Señor, derrama de tu Espíritu sobre nuestra nación.

 

Acción Práctica.

Atrévete a creer que Dios te ha ungido especialmente para traer un avivamiento en tu ciudad y ofrécele a alguien esta se­mana orar por sus necesidades. Cree que la respuesta ya viene en camino.

Extracto del libro “40 Días de Ayuno y Oración 2012”

Por Betty y Claudio Freidzon

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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