nuevo-2Devocional Diario – Una Gran Solución, Una Gran Decisión

 

Pasaje clave: Romanos 5:8.

 

Una Gran Solución: “Jesús ocupó mi lugar”.

Pecamos y merecemos morir, excepto que alguien sin pecado ocupe nuestro lugar. Esta es la justicia divina.  

¿Conoces a alguien que califique para ser nuestro sustituto?

Dios, que no tiene pecado, se hizo hombre en Jesucristo y por amor se entregó voluntariamente a la muerte. Por su muerte en la cruz y por su resurrección de los muertos, Jesús es el único que puede perdonar todos nuestros pecados. Él dio su vida para que no tengamos que morir eternamente.

Todas nuestras envidias, egoísmos, mentiras, insultos y malos pensamientos. Todas nuestras perversas intenciones y acciones, todo, absolutamente todo lo que somos e hicimos, fue llevado por Jesús en la cruz. El pecado nos mata, pero ¡Él nos da vida!

Voluntariamente ocupó nuestro lugar (Juan 10:17-18), y resucitó (1° Co.15:20) para no volver a morir nunca más. Él es el único que puede sacarnos el miedo a la muerte y hacernos hijos de Dios.

Jesús te ofrece su propia vida (Juan 10:10b), sin culpas, sin angustias, sin miedos, sin complejos. Una vida abundante de poder y amor, gozo y paz. De esperanzas y sueños nuevos.

Una Gran Decisión: “Recibo a Jesús y soy salvo”.

¿Qué tengo que hacer para ser salvo?

Reconoce que eres pecador y que vives como quieres ignorando a Dios. Cree que Jesús murió en tú lugar (Juan 6:47). Esto es fe.

Renuncia al pecado. Esto es arrepentimiento (Hechos 3:19). Invita a Jesús a tú vida, para que Él viva en ti y sea tú Señor (Juan 1:12). Él será el Dueño de todo lo que eres (Mateo 16:24).

Piénsalo.

¿Quieres invitar a Jesús a tu vida? Dile: “Señor Jesús, gracias porque ocupaste mi lugar y por amor moriste por mí para salvarme y perdonarme de todo pecado. Renuncio a mi pecado y te recibo en mi vida para que seas mi Dueño y Señor por toda la eternidad”.

 

Por Edgardo Tosoni

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