Devocional Diario – La Naturaleza de Dios es Bendecir

 

Pasaje clave: 1º Crónicas 4:9-10.

Quizá piense que su nombre es simplemente otro sinónimo de dolor o problemas (como el de Jabes) o que la herencia que ha recibido a causa de sus circunstancias familiares no es más que una desventaja. Simplemente, no se siente como un candidato ideal para recibir bendiciones.

También es posible que sea uno de esos cristianos que creen que una vez que son salvos, las bendiciones de Dios vienen como una especie de llovizna sobre su vida a un ritmo predeterminado, no importa lo que haga. Sin que se requiera ningún esfuerzo adicional.

Tal vez se ha deslizado hacia una mentalidad de llevarle la cuenta a Dios. En su cuenta de bendiciones hay una columna para depósitos y otra para retiros. ¿Ha sido Dios extraordinariamente bondadoso en los últimos días? Por eso cree que no debería esperar, mucho menos pedir que le acredite a su cuenta. Quizá piense que Dios debería pasar por alto sus deseos y necesidades por un tiempo o incluso hacer un débito en su cuenta al enviarle algún problema a su vida.

¡Esta clase de pensamiento es pecado y una trampa!

Cuando Moisés le dijo a Dios en el Sinaí: «Te ruego que me muestres tu gloria» (Éxodo 33: 18), pedía una comprensión más íntima de Dios. Como respuesta el mismo Dios se describió así: «El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad» (Éxodo 34:6).

¡Increíble! La propia naturaleza de Dios consiste en que tiene bondad a tal grado de abundancia que sobrepasa la indignidad de nuestras vidas. Si piensa acerca de Dios en cualquier otro modo, le pido que cambie su manera de pensar.

¿Por qué no establecer el compromiso para toda la vida de pedirle a Dios que lo bendiga todos los días; y mientras Él lo cumple, que la bendición sea abundante y generosa?

Solo nosotros limitamos la liberalidad de Dios, no son sus recursos, poder o voluntad para dar. A Jabes se le bendijo simplemente porque rehusó dejar que cualquier obstáculo, individuo u opinión fuese mayor que la naturaleza de Dios. Esta, precisamente, es bendecir.

La bondad de Dios para registrar la historia de Jabes en la Biblia es un testimonio que demuestra que no cuenta quiénes seamos o lo que nuestros padres hayan decidido por nosotros, ni el futuro al que estemos «destinados».

Solo cuenta conocer lo que queremos ser y pedirlo.

Con una simple y sencilla oración de fe, es posible modificar el futuro. Usted puede cambiar lo que sucede en un minuto a partir de ahora mismo.

Extracto del libro “La Oración de Jabes”

Por Bruce Wilkinson

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