Estudios Cristianos – ¿Qué es el Ayuno? 2

 

Continuemos.

H. El ayuno nos hace responsables del cambio. Al apartarnos 40 días para orar y ayunar, le decimos a Dios que estamos en la brecha, que nos hacemos cargo de la situación de nuestra nación y de su cambio. Al apartarnos para ayunar y orar por eso, ese motivo se va convirtiendo en nuestro objetivo a perseguir, en nuestra mente se incorpora como el blanco a alcanzar, y la promesa de Dios es que eso que determinamos y oramos nos será firme.

I. El ayuno cuando se realiza en conjunto con todo el pueblo de Dios, produce un efecto sinérgico. Jesús enseñó que si dos se convinieren, se pusieren de acuerdo, sobre cualquiera cosa que pidieren les será hecho.

El ponerse de acuerdo no es decirle a alguien: «che, oremos por esto». El convenirse es hacer un acuerdo, un pacto de oración. Es que los que van a estar de acuerdo tienen ese motivo incorporado, instalado en su interior, de forma tal que pueden clamar a Dios por eso. El ayuno ayuda a que los que participan de él, internalicen ese pedido y se transforme en un deseo, y al ser un deseo sentido y compartido, en un clamor. Y una y otra vez La Biblia cuenta que Dios escuchó el clamor de su pueblo.

J. El ayuno nos da disciplina. El ayuno aumenta nuestro dominio propio. Podemos controlar nuestra búsqueda de autogratificarnos, para privilegiar a Dios. Cuando privilegiamos a Dios, cuando lo ponemos por encima de todo, la promesa de Dios es que si lo buscamos primeramente a Él, su reino y justicia, entonces Dios añade todas las cosas.

 

2. ¿Cómo Ayunar?

Hay distintos tipos de ayuno. Voy a mencionarte algunos que juntos podamos ir instrumentando.

A. El ayuno de Ester. El ayuno de Ester consiste no solo en no comer, sino también en no beber (Ester 4:16). Este es un tipo de ayuno muy poderoso a nivel de la preparación de uno, pero muy duro especialmente para los que no están acostumbrados a ayunar. No es recomendable, a menos que uno tenga dirección de Dios, que lo hagan los que se inician en la práctica del ayuno.

B. El ayuno de David (2 Samuel 12:16-23). Este es un ayuno de comida. Este es el ayuno más común entre los creyentes. Decir, pueden tomarse líquidos, privándose uno de comida. Su duración varía. Puede ser de un día o más.

C. El ayuno de Saúl (1 Samuel 14:24). Este ayuno también es solo de comida y dura de la mañana hasta la noche. Este es un buen ayuno para el que comienza a practicarla. Uno se priva de desayuno, almuerzo y merienda para separarse a orar. Luego a la noche entregás el ayuno y entonces podés cenar.

D. El ayuno de Daniel (Daniel 10:2-3). Este es un ayuno generalmente de varios días, y que consiste en privarse de algunos alimentos. En el caso de Daniel fue por 21 días, y él no comió alimentos delicados, ni comió carne, ni tomó vino ni se puso perfume. Este es un buen ayuno para quienes han hecho ayuno de uno o dos días y quieren probar una extensión mayor de tiempo. También es un buen ayuno para hacer en familia. Sería maravilloso que toda tu familia sea parte de estos 40 días de oración en unidad. Este tipo de ayuno es especialmente es muy bueno para los niños. En el libro de Joel se nos dice que hasta los niños de pecho debían ayunar (2:16) junto con todo el pueblo, pidiendo la restauración. Así como Daniel se privó de algunos alimentos, uno puede, luego de enseñarles el propósito de la oración y el ayuno, preguntarles a los chicos qué cosas ricas (golosinas, alguna comida), ellos serían capaces de sacrificar por un día o más para orar por la Argentina.

En el caso de Daniel, él además de privarse de determinados alimentos, dice que también se privó de perfume. Es decir, su ayuno no se limitó a la comida. En mi vida personal, en la vida de mi familia y en la de mi congregación, ha sido de enorme bendición la práctica de ayunos de televisión, de computadora, de deportes, de hablar. Son todas prácticas que, guiadas por el Espíritu Santo, no en el poder de nuestras fuerzas, aumentan nuestro dominio propio y disciplina.

E. Hay otros tipos de ayuno, pero a los fines de nuestro objetivo presente, solo quiero que veas uno más: el de Esdras (Esdras 8:21-23, 31). Porque se trata de un ayuno no individual, sino colectivo, nacional, que acompañó a un clamor en unidad. «Luego, estando cerca del río Ahava, proclamé un ayuno para que nos humilláramos ante nuestro Dios y le pidiéramos que nos acompañara durante el camino, a nosotros, a nuestros hijos y nuestras posesiones… Así que ayunamos y oramos a nuestro Dios pidiéndole su protección, y él nos escuchó».

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “40 Días de Ayuno, Oración y Renovación Personal”

Por Carlos Mraida

Lee ¿Qué es el Ayuno? 3

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