Familias Cristianas – Oremos Para Crecer en Fe 2

 

Continuemos.

Clama para que el principio de dar, por amor, como para el Señor, en fe, con sabiduría y la dirección del Espíritu Santo, sea infundido en los corazones y mentes de nuestros hijos, porque al vivir de acuerdo a ello, se les garantiza el ser ricamente bendecidos y realizados.

Cuando oramos con seriedad por nuestros hijos enfocados en cualquier área de preocupación, a menudo nos enfrentare­mos con nuestra propia necesidad de oración, liberación, y restauración.

¿Cómo podemos orar para que nuestros hijos sean perdonadores si nosotros mismos tenemos la falta de perdón escondida en nuestro corazón?

¿Cómo podemos orar con poder para que ellos se arrepientan si nosotros tenemos pecado no confesado?

¿Cómo pedirle a Dios que los haga niños llenos de fe cuando nosotros luchamos con la duda?

¿Cómo podemos orar para que ellos sean dadivosos cuando a nosotros nos es difícil dar?

Todo lo mencionado me propor­ciona conciencia de pecado, pero no permito que eso me impida orar. Me presento delante del Señor con corazón humilde, confesando lo que vea dentro de mí y solicitando su ayuda.

Si sientes que no tienes suficiente fe, confié­salo a Dios y antes de clamar por tu hijo, hazlo por ti colocando tu nombre en la oración al final de este capítulo.

Si confia­mos, somos obedientes. Pero la duda viene de creer que Dios no es todopoderoso. No permitas que tu propia carencia de fe cree una pared entre tú y Dios. Deja que sea una invitación para correr a Él en oración, pidiéndole que aumente tu fe, al igual que la de tu hijo.

Conserva en mente, que el poder que tienes como padre que ora es el poder de Dios. Tus oraciones activan esa potencia para hacer la voluntad de Dios. Siempre está dispo­nible, nunca en cantidades limitadas, y las únicas restriccio­nes vienen por la falta de fe en que Dios responderá. Aun entonces, la gracia de Dios es tal que cuando sentimos no contar con mucha fe, la que sí tenemos, es como una semilla de mostaza, suficiente para crecer y llegar a ser algo grande.

Unámonos a otros padres que oran y digamos: «Que las semillas de nuestra fe, sembradas en oración, den vida y hagan que nuestros hijos crezcan hasta convertirse en perso­nas especiales, conforme al corazón de Dios».

 

Oración por tu Hijo.

“Señor, tú has dicho en tu Palabra «conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Romanos 12:3). Yo oro para que tú tomes la fe que has repartido a…………………………………………………. (nombre del niño) y se la multipliques. Que la verdad de tu Palabra sea establecida firmemente en su cora­zón para que la certeza crezca cada día he inunde su vida. Ayúdale a confiar en ti en todo momento mien­tras te busca para encontrar la verdad, dirección y transformación a tu semejanza.

Yo sé que confiar en ti es una decisión nuestra. Ayúdale a tomar esa decisión. Yo imploro para que él vaya a ti para todo, sabiendo que nunca carece de esperanza. Que su fe sea la «certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11:1). Oro para que su fe sea lo suficientemente fuerte como para levantarle por encima de circunstancias y limitaciones e infundirle la confianza de saber que todas las cosas le ayudan a bien (Romanos 8:28).

Yo oro para que él esté tan firme en su fe que su relación contigo se imponga a todo lo demás en su vida, aun a mi influencia como padre. En otras palabras, Señor, que él tenga una relación con­tigo que ciertamente sea suya propia, no una exten­sión de la mía o de otra persona. Deseo el consuelo de saber que cuando ya yo no esté en esta tierra su fe sea tal, que le mantenga «firme y constante, creciendo en la obra del Señor siempre» (1 Corintios 15:58).

Al caminar en fe, que tenga tu corazón de amor que se desborda hacia otros, dispuesto a dar de sí mismo y también posesiones de acuerdo a tu direc­ción. Que pueda ver que dar por amor es en realidad devolverte a ti en fe y que por hacerlo, jamás perderá. Yo oro para que tome «el escudo de la fe», pueda «apagar todos los dardos de fuego del malig­no» (Efesios 6:16), y por lo tanto esté firme en la fe y diga:» Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel» (1 Timoteo 1:12). En el nombre de Jesús yo oro todas estas cosas.

Extracto del libro “El Poder de los Padres Que Oran”

Por Stormie Omartian

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