Guerra Espiritual – Áreas Que Necesitan Liberación 2

 

Continuemos.

F. Por Descubrimiento, Sentido común o Síntomas.

Jesús, cuando estaba en la tierra, encontró a la gente bien familiarizada con los demonios. Por ejemplo, la mujer sirofenicia. Esta mujer llegó a Jesús para rogarle que expulsara a un espíritu inmundo de su hija y dijo: «mi hija es gravemente atormentada por un demonio». ¿Cómo ella sabía esto? Ella descubrió que era un demonio por los síntomas. Es importante hacer notar que cuando una persona tiene problemas con su carne, si vive en el espíritu, le es fácil controlar esa atadura o vicio, pero si hay una influencia demoníaca, aun en tiempo de ayuno y de oración le resulta difícil controlarla.

«Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Entró en una casa, y no quería que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse. Una mujer, cuya hija tenía un espíritu impuro, luego que oyó de él vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, sirofenicia de origen, y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perros, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por causa de esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija. Cuando la mujer llegó a su casa, halló a la hija acostada en la cama, y que el demonio había salido de ella» (Marcos 7.24-30).

 

¿Qué Tipos de Individuos Necesitan Liberación y Sanidad Interior?

  • Individuos que fueron dados en adopción o que se contempló la idea de abortarlos.
  • Individuos que fueron abandonados por los padres.
  • Individuos que han sido huérfanos y rechazados.
  • Individuos que fueron víctimas de algún abuso cuando eran niños.
  • Individuos que fueron abusados, violados, acari­ciados o molestados sexualmente.
  • Individuos que han tenido enfermedades crónicas durante toda su vida.
  • Individuos que tienen un historial de enfermedad en su línea sanguínea. Por ejemplo: cáncer, diabetes, etcétera.
  • Individuos que tienen un hábito incontrolable, y han probado con ayuno, oración y firme esfuerzo de parte de su voluntad sin poder vencerlo.
  • Individuos que tienen o padecen de miedos per­sistentes e incontrolables de todo tipo.
  • Individuos que sufren rechazo, depresión, sole­dad, desesperación y pensamientos de suicidio.
  • Individuos que están obsesionados por deseos sexuales o que son anormalmente frígidos en el área sexual.
  • Individuos que tienen deseos y pensamientos de estar sexualmente con personas del mismo sexo.
  • Individuos que tienen sentimientos de culpa y condenación.
  • Individuos que encuentran dificultad para perdo­nar a otro.
  • Individuos que tienen resentimiento contra Dios o que blasfeman en contra de Él. Una persona resentida tiende a decir: «¿Dios, por qué permitiste que me sucediera esto?».
  • Individuos que estuvieron en zonas de guerra o en combate.
  • Individuos que constantemente están enojados, tímidos y avergonzados.
  • Individuos que practican o practicaron la homose­xualidad, lesbianismo, transexualismo.
  • Individuos que practicaron o participaron en el ocultismo, en la adoración satánica, en la astro-logia o en la santería.
  • Individuos que han estado en una secta religiosa o que son religiosos.
  • Individuos que han participado o se han sometido a un aborto.
  • Individuos que tienen deseos compulsivos de destruir a otras personas.
  • Individuos que tienen sentimientos de odio o amargura hacia alguna persona, raza o grupo.
  • Individuos que se deprimen frecuentemente.
  • Individuos que han sido diagnosticados con esquizofrenia.
  • Individuos que han sido expuestos a la pornografía.
  • Individuos adictos a la comida, al alcohol, a las drogas, al sexo o a la masturbación.
  • Individuos que tienen un historial de perversión sexual.
  • Individuos que sienten celos intensos de otros.
  • Individuos que estuvieron envueltos en yoga y en las artes marciales.
  • Individuos que son mentirosos crónicos.
  • Individuos que chismean, maldicen y murmuran constantemente.
  • Individuos que han sido rebeldes y desobedientes toda su vida.
  • Individuos que han asesinado a alguien o tienen deseos de matar a alguien.
  • Individuos que odian a los niños.
  • Individuos que tienen lujuria en los ojos.

Éstos son algunos casos de personas que podrían necesitar ser ministrados; por esa razón, es impor­tante hacer el cuestionario.

Cuando estamos delante del ministro de liberación, es fundamental ser honesto y transparente. Para que la liberación sea efectiva, debemos reconocer y confesar todo lo concerniente a las áreas mencionadas y cuando somos honestos, el poder de Dios nos hace libres.

Extracto del libro “Sanidad Interior y Liberación”

Por Guillermo Maldonado

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