quienes-son-llamados-para-la-guerraGuerra Espiritual – ¿Quiénes Son Llamados Para la Guerra? 5

 

Continuemos.

Mi equipo de guerra y yo hemos peleado poder­osas batallas contra temibles poderes de las tinieblas en el segundo cielo, y una de las cosas que hacemos siempre es pasar varios días encerrados confesando todos los pecados, actitudes, pensamientos y sueños. Hemos entendido que esta parte es vital en la batalla y lo que nos da la más poderosa protección de parte de Dios.

El nivel de confesión determina el nivel en que somos expuestos, y el nivel de exposición deter­mina el nivel de luz que proyectamos. Dios requiere de nosotros, para perdonarnos y limpiarnos, que le confesemos nuestro pecado a algún hermano lleno del Espíritu Santo y que éste lo remita a Dios. Sin embargo, hay un tremendo poder en el nivel en que nos humillamos y nos exponemos ante los demás.

Una confesión pública, ante la congregación, conlleva a un nivel de cruz impresionante. Esto es, desde luego, la prerrogativa de cada uno. Pero quien lo hace en total humildad para morir a toda su carne, tiene de Dios un galardón gigantesco y un nivel de luz poderosísimo en la batalla contra el mal.

En uno de los actos de obediencia de alto nivel que Dios me pidió, me pidió que yo confesara mis pecados y mis fracasos, por tres años consecutivos, ante cada congreso al que era invitada alrededor del mundo. Por dondequiera que el diablo quería atacarme, era inmediatamente desarmado. Fue horrible. Sufrí muchísimo cada vez que tenía que hacerlo, sobretodo en lugares tremendamente legalistas y religiosos, pero cada vez que lo hacía, veía a Satanás caer como un rayo.

Cuando entraba en batalla y aún cuando ahora lo hago, la luz de Dios resplandece a distancia en mi vida, y veo los demonios caer como pájaros fulmi­nados. ¡A Dios sea toda la gloria!

Hemos conducido cruzadas de arrepentimiento público de pecado, y literalmente, hemos oído los cielos tronar en un estallido sobrenatural cuando los pastores y las personas se empiezan a humillar y a confesar sus pecados. Y qué fácil es, entonces, pelear cuando todo el pueblo está literalmente inmerso en Su sangre y en Su perdón. ¡Aleluya!

 

4. Los Cielos Pelean Con Los Escogidos.

Dios tiene dos tipos de ejércitos, los celestiales y los terrenales, y los dos interactúan cuando el Señor llama a la batalla. En muchas partes de la Biblia, los vemos operando juntos. Para Elíseo, esto era tan obvio, que cuando se vio rodeado por sus enemigos, permaneció en perfecta paz, sabiendo que estaba más que protegido en medio de la agresión.

«Y el rey envió allí gente de a caballo, carros y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad. El criado que servía al varón de Dios se levantó de mañana y salió. Al ver que el ejército tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Elíseo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? Elíseo respondió: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Elíseo, diciendo: «Te ruego, Jehová, que abras sus ojos para que vea». Jehová abrió entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Elíseo» (2 Reyes 6.14-17).

Otro maravilloso pasaje es el gran juicio del monte de Babilonia en Isaías 13:3-5. Una vez más, vemos que Dios tiene instrumentos escogidos, personas consagradas y valientes para pelear la guerra. Lo que estamos leyendo aquí no es cualquier batalla, es un combate a muy alto nivel y con consecuencias que afectan toda la tierra.

En la confrontación con altas jerarquías demoníacas, Dios siempre envía a sus tropas celestes, quienes son las que llevan a cabo la parte más difícil de la pelea. En la gran mayoría de los casos, el Señor nos permite llegar hasta cierto grado en el peligro del ataque, y su gracia y Sus ángeles hacen lo que nosotros no podemos hacer. Sin embargo, cuando un guerrero en la tierra ha ascendido suficientemente en rango, Dios le dará, en algunas ocasiones, el honor de pelear frente a frente en contra del diablo, y los ángeles lo asistirán.

Son muy pocos en la tierra los que han tenido este privilegio, y esto es únicamente Dios quien lo concede Se necesita vencer en muchas batallas, y adquirir experiencia y valor en el Espíritu Santo para que el Señor otorgue esta maravillosa asignatura.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Guerra de Alto Nivel”

Por Ana Mendez Ferrel

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