Sanidad Interior – Rompiendo el Círculo del Miedo 4

 

Continuemos.

Dios es soberano. Es decir, Dios es dueño de todo, pero no controla todo lo que pasa. Dios te controla a vos. Dios es soberano de tu vida y Dios controla a quienes le rinden su vida a Él. Satanás no es dueño, pero es el príncipe de este mundo. Por eso entregamos nuestra vida a Jesús, porque hasta ese momento estábamos bajo la potestad del príncipe de las tinieblas. Satanás no es soberano, pero está en control. Dios es soberano, pero no está en control. Pero, para los que recibimos a Cristo, Dios es soberano, y Dios está en con­trol. Esto se llama: Señorío de Cristo. Si vos le entregás todo al Señor, Él va a dirigir tu vida.

Una vez leí la historia de un hombre que había visto un diamante hermoso y lo quiso comprar: -¿Cuánto sale?

-Este diamante vale TODO. TODO lo que usted tenga es el costo de este diamante.

Y el hombre sin pensarlo dijo: -Lo quiero.

Sacó el dinero que tenía encima y se lo dio. Cuando iba a tomar el dia­mante, el vendedor le dijo: -¡No! ¡Un momento!…. ¡Le dije Todo! -Bueno… ¡le di todo!… contestó.

-No, no. ¿No tiene Usted una cuentita en el banco de la Ciudad? -Ah!… si.

-Esa cuenta es mía también. -OK, tómela… Deme el diamante.

-No, no. Un momento, Señor. Yo le dije TODO. ¿Usted no está casado? -Si…

-Su esposa es mía también.

-¿Cómo le voy a dar a mi esposa? ¡Está loco, usted! -¡¡¡TODO!!! ¿Usted tiene tres chicos, no? Son míos también -Pero, ¿Cómo le voy a dar a mis chicos?

-Usted dijo TODO. Usted hizo un pacto conmigo. TODO es TODO. Ese cochecito que está afuera mal estacionado ¿Es suyo, no? ¡Démelo! -¿Cómo? Pero, Señor, ¡le di mi cuenta, mi dinero, mis hijos, mi familia!

-¡Ahá!…. ¿Tiene casa? ¡También es mía!

-Pero, Señor… ¡¡¡le di todo!!!

-No, no. Ahora sigue la ropa, su ropa. ¡Saqúese la ropa!

-¿Cómo me voy a sacar la ropa? -Sáquese la ropa. TODO.

Entonces, el hombre se quedó… ¿se entiende, no? Y otra vez dijo: -¡Deme el diamante!

-¿Usted también tiene un trabajo? El trabajo también. TODO, TODO. Cuando el hombre le dio todo, continuó…

-¿Usted se tiene a usted mismo? Su vida es mía también. Su vida me perte­nece.

El hombre le dio la vida. Es que Él pedía TODO de él. Entonces el Señor tomó todo lo que había recibido, le agregó varias cosas más y dijo:

-Muy bien, ahora se la devuelvo. ¡Adminístremelas! Sea un buen adminis­trador. Recuerde que no es dueño de nada, ni aun de su propia vida. Su vida es mía. TODO lo que usted tiene y es me pertenece. Pero como yo soy un Dios de Amor, le voy a devolver TODO esto y le voy a dar un montón de cosas nuevas. Quiero que las cuide y no olvide que su vida me pertenece.

Cuando Dios te da todo, te da una perla que se llama JESUCRISTO. Y vos caminás por la vida y el diablo viene diciéndote: «Te voy a sacar tus nietos, voy a robarte tu dinero y nadie te va a querer», pero vos le decís: «Diablo, ¿qué nietos? No tengo nietos, ¿qué dinero? Ese dinero no es mío, se lo di a Él. ¿Qué enfermedad? Mi vida está escondida en mi Señor. No tengo nada y si querés tomar algo de eso, hablá con el dueño que es Jesús de Nazaret».

¡El diablo nada puede quitarte porque estás escondido en las manos del REY! Nuestra vida es de Él. Todo es de Él. Te pertenezco Dios. Eso es Señorío. Ahí sí estás bajo el control divino. Ahí sí Dios te controla. El guía tus pasos. Tu vida es suya.

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

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