1. Las mujeres prefieren los penes grandes.

Este mito suele ser aceptado por los hombres y las mujeres por igual. Por eso surgen toda clase de alargadores y adminículos para aumentar el tamaño, al tiempo que se manifiestan complejos como resultado de la pequeñez genital. Pero esto es falso porque el placer que la mujer percibe, como el que siente el hombre, no se relaciona con el tamaño del pene, ya que la sensibilidad en el varón está en el glande (o sea, la cabeza del pene) y en la mujer, en la parte más externa de la vagina y en el clítoris. De ahí que un pene más pequeño produce tanto o más placer que uno grande. En verdad, penes grandes suelen estar asociados muchas veces a molestias y no a real placer.

En una encuesta realizada por un periódico americano, se preguntó a los hom­bres qué parte del cuerpo masculino creían que les gustaba más a las mujeres.

Aquí las respuestas:

  • Pecho y brazos musculosos: 39%
  • Buena estatura: 20%
  • Pene grande: 15%
  • Glúteos y muslos: 4%
  • Ojos 4%
  • Otros 18%

Cuando se preguntó a las mujeres qué parte del cuerpo masculino les gustaba más, ellas respondieron:

  • Glúteos y muslos: 39%
  • Ojos 11%
  • Buena estatura 5%
  • Pene grande 2%
  • Pecho y brazos musculosos 1%
  • Otros 42%

Esto demuestra qué poco conocen los hombres sobre el gusto de las mujeres.

A FIN DE QUE PASARA INADVERTIDO

En algunas sociedades como en las Nuevas Hébridas, en ciertas partes de Nueva Guinea y en el sur de África, usaban una funda peneana que podía tener hasta 60 cm. de longitud, simulando un pene en erección, a fin de esconder el pene de la mirada, pero al ser tan grande producía el efecto contrario: todos miraban justamente esa parte del cuerpo más que cualquier otra, porque se destacaba demasiado. Desmond Morris afirmó que cuanto más grande fuera el «bulto», mayor sería la agresividad del pueblo en cuestión.

El pene se envolvía con distintos elementos, desde hojas hasta caña de bambú, o del más diverso origen, como envases de pasta dental o de películas fotográficas. Hoy día, se usan pantalones. Sin embargo, algunos pueblos siguen practicando la costumbre de la funda peneana debajo de sus pantalones.

¿NUNCA REFLEXIONÓ ACERCA DE ESTO?

Viviana Tobi, especialista en lectura corporal de C.E.T.I.S, afirma que la manera de reconocer al macho seguro de sí es fijarse en cómo se sienta: si lo hace con las piernas separadas, inconscientemente está exponiendo sus genitales ante sus competidores y potenciales conquistas. ¿Qué le parece?

Extracto del libro “Sexo. Lo que siempre quisiste saber”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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