La Doctrina de la Creación – La Creación y la Evolución 10

 

Continuemos.

En cuanto a la frase «desordenada y vacía» (RVR 1960), el sentido es simplemente que todavía no es apropiada para habitación; la obra preparatoria de Dios todavía no había sido hecha. Por supuesto, cuando Dios maldice un desierto, este se vuelve inapropiado para la vida, pero no debemos creer que la causa de esa ineptitud (la maldición de Dios sobre un desierto) sea la misma en este otro caso, la creación, en donde la causa de la ineptitud para ser habitable es simplemente que la obra de Dios todavía está en progreso; la preparación para el hombre todavía no está com­pleta. (No es apropiado leer las circunstancias que rodean una palabra en un lugar en el uso de esa palabra en otro lugar cuando el significado de la palabra y su uso en el segundo contexto no exige las mismas circunstancias).

Además del hecho de que Génesis 1:2 no respalda esta idea, hay otros argumen­tos que pesan fuertemente contra la teoría del intervalo:

A. No hay ningún versículo de la Biblia que hable explícitamente de una crea­ción anterior. Así que esta teoría carece de aunque sea un solo versículo de la Biblia que le dé respaldo explícito.

 

B. En Génesis 1:31, cuando Dios terminó su obra de la creación, leemos: «Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno». Pero según la teoría del intervalo, Dios estaría mirando a una tierra llena de los resultados de una rebelión, un conflicto y un terrible castigo. También estaría mirando a todos los se­res demoníacos, los ejércitos de Satanás que se han revelado contra él, y diciendo que todo era «muy bueno». Es difícil creer que a pesar de que había tanto mal y tan­tas evidencias de rebelión y castigo en la tierra, Dios con todo dijera que esa crea­ción era muy buena.

Todavía más, Génesis 2:1 dice, en lo que parece ser un resumen de todo lo que ha sucedido en Génesis 1: «Así quedaron terminados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos». Aquí no es simplemente la obra de Dios en la tierra, sino todo lo que hizo en los cielos, que se dice que ha quedado terminado en la narración de Génesis 1. Esto no da lugar a que grandes partes del cielo y de la tierra hayan estado terminadas mucho antes de los seis días de la creación.

 

C. En una descripción posterior de la obra de Dios en la creación que se halla en los diez mandamientos leemos: «En seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el SEÑOR bendijo y consagró el día de reposo» (Ex 20:11). Aquí la creación del cielo y de la tierra, y la hechura de «todo lo que hay en ellos», se atribuye a la obra de Dios en los seis días de la creación. Sea que tomemos estos como días de 24 horas o períodos más largos de tiempo, la hechura de todos los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos se incluye dentro de esos seis días. Pero los que proponen la teoría del interva­lo dirían que hay muchas cosas en la tierra (como los restos fósiles de animales muertos y la tierra misma) y en los cielos (como las estrellas) que Dios no hizo en los seis días especificados en Éxodo 20:11, idea que parece exactamente contraria a lo que se afirma en el versículo.

Todavía más, aunque algunos pasajes de la Biblia en efecto hablan del castigo que impone Dios sobre los ángeles rebeldes o del castigo que impone a la tierra en varias ocasiones (Is.24:1; Jer.4:23-26; 2 P 2:4), ninguno de estos pasajes pone este castigo en un tiempo antes de la narración de la creación en Génesis 1:2-31.

 

D. Esta teoría debe dar por sentado que todos los fósiles de animales de hace mi­llones de años que se parecen estrechamente a animales de la actualidad indican que la primera creación divina de los reinos animal y vegetal resultaron en fracaso. Estos animales y plantas no cumplieron el propósito original de Dios, así que Dios los destruyó, pero en la segunda creación hizo otros que eran exactamente iguales.

Todavía más, puesto que Adán y Eva fueron el primer hombre y la primera mujer, esta teoría debe dar por sentado que hubo primero una creación de Dios que exis­tió por millones de años pero a la que le faltaba la obra cumbre de Dios, es decir, el hombre. Pero el que Dios no hubiera logrados sus propósitos con los reinos vege­tal y animal originales, y el que no hubiera coronado la creación con su criatura más alta, el hombre, no parece encajar en el cuadro bíblico de un Dios que siempre logra sus propósitos en todo lo que hace. Así que la teoría del intervalo no parece hoy una alternativa aceptable para los cristianos evangélicos.

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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