La Doctrina de Dios – Los Atributos Comunicables de Dios 17

 

Continuemos.

14. Voluntad. La voluntad de Dios es el atributo de Dios por el cual él aprueba y determina realizar toda acción necesaria para la existencia y actividad de sí mismo y toda la creación.

Esta definición indica que la voluntad de Dios tiene que ver con decidir y apro­bar las cosas que Dios es y hace. Tiene que ver con las decisiones de Dios de qué hacer y qué no hacer.

 

a. La Voluntad de Dios en General.

La Biblia frecuentemente habla de la voluntad de Dios como la razón definitiva y suprema de todo lo que sucede. Pablo se refiere a Dios como el que «hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad» (Ef 1:11). La frase que se traduce «todas las cosas» (ta panta) Pablo la usa frecuente­mente para referirse a todo lo que existe y todo lo que hay en la creación (vea, por ejemplo, Ef 1:10, 23; 3:9; 4:10; Col 1:16, 17; Ro 11:36; 1 Co 8:6; 15:27-28. La palabra que se traduce «hace» (energeo «obrar, llevar a la práctica, realizar, producir») es un participio presente y sugiere actividad conti­nua. La frase se podría traducir más explícitamente: «que continuamente hace que se realice todo en el universo conforme al consejo de su voluntad».

Más específicamente, todo fue creado por la voluntad de Dios: «Tú creaste to­das las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas» (Ap 4:11). Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos hablan del gobierno humano como resultado de la voluntad de Dios: la voz del cielo le dice a Nabucodonosor que debe aprender «que el Altísimo es el soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere» (Dn 4:32), y Pablo dice que «no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él» (Ro 13:1).

La iglesia de Jerusalén creía que todos los acontecimientos conectados con la muerte de Cristo fueron conforme a la voluntad de Dios, porque en su oración di­jeron: «En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera» (Hch 4:27-28).

La mención específica de varios partes involucradas en diferentes etapas de la crucifixión, juntos con la calidad indefinida del pronombre relativo plural «lo que» (griego osa, de osos «las cosas que») implican que no solo la muerte de Jesús sino todos los acontecimientos detallados en conexión con ella están incluidos en la siguiente declaración: la mano y la voluntad de Dios habían predestinado que sucedieran todas esas cosas.

A veces es la voluntad de Dios que los creyentes sufran, como se ve en 1 Pedro 3:17, por ejemplo: «Si es la voluntad de Dios, es preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal». Luego, en el siguiente capítulo, Pedro dice: «Así pues, los que su­fren según la voluntad de Dios, entréguense a su fiel Creador y sigan practicando el bien» (1 P 4:19).

En este versículo la frase «según la voluntad de Dios» no puede re­ferirse a la manera en que los creyentes soportan el sufrimiento, porque eso haría que el versículo esencialmente dijera: «Que los que sufren mientras hacen el bien, ha­gan el bien entréguense a su fiel Creador…». Eso haría la frase «según la voluntad de Dios» redundante. Más bien, la frase «según la voluntad de Dios debe referirse al hecho de que los creyentes están sufriendo, de la misma manera que la «voluntad de Dios» se refería al sufrimiento en el capítulo previo (1 P 3:17).

Santiago nos anima a pensar que todos los acontecimientos de nuestras vidas están sujetos a la voluntad de Dios. A los que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero» Santia­go les dice: «¡Ni siquiera saben qué sucederá mañana! … Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello» (Stg 4:13-15). Atribuir tan­tos acontecimientos, incluso acontecimientos malos, a la voluntad de Dios a me­nudo produce malos entendidos y dificultades para los cristianos.

 

b. Distinciones en los Aspectos de la Voluntad de Dios.

Voluntad Obligada y Voluntad Libre.

Algunas distinciones hechas en el pasado pueden ayudarnos a en­tender varios aspectos de la voluntad de Dios. Así como nosotros podemos decidir o escoger algo de buen grado o a regañadientes, con gusto o lamentando, en secre­to o públicamente, Dios en la infinita grandeza de su personalidad puede querer di­ferentes cosas de diferentes maneras.

Una distinción útil que se aplica a los aspectos de la voluntad de Dios es la dis­tinción entre la voluntad necesaria de Dios y la voluntad libre de Dios.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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