Este volumen no quedaría completo sin por lo menos algunas sugerencias de ideas para mantener la disciplina del grupo. Reconocemos que esa es una tarea que corresponde principalmente a los padres. También reconocemos que la mayoría de los padres ha fallado en su tarea de criar hijos disciplinados y obedientes. Muchos maestros hoy merecen una medalla por la perseverancia y valor que han exhibido frente a clases muy grandes, sin recursos didácticos, sin mucho apoyo en los hogares. Ofrecemos algunas sugerencias que podrían ser herramientas para el maestro en el intento de mantener el orden y un ambiente propicio para el aprendizaje en su clase. 

  1. Cambio de ambiente

Una de las técnicas didácticas naturales de Jesús fue el cambio de contexto de aprendizaje. El ministerio de Jesús fue un ministerio “peripatético” o sea, ambulante (del verbo griego peripateo, “andar”).

Para la mayoría de los maestros de hoy, no es posible tener un ministerio “peripatético”. Pero la mayoría puede (y debe) experimentar con dos formas de estimular el aprendizaje que también ayuda a mantener la disciplina, por el cambio del contexto de la clase:

1) Disposición de la clase: El simple cambio del arreglo de un salón de clase puede ser suficiente para despertar una nueva curiosidad en los alumnos, especialmente cuando el cambio está asociado a un nuevo método de enseñanza. Voltear todas las sillas para atrás; hacer un semicírculo; colocar la mesa del maestro en el centro de la clase, todas son maneras fáciles de inyectar un nuevo ánimo en el grupo y escapar de la monotonía de la clase.

2) Salidas especiales: Hemos usado ese método en aquellos días en la mitad del semestre cuando ni el maestro y mucho menos los alumnos aguantan estar “presos” en un salón de clase. Cuando sea posible, pida a cada alumno coger su silla o pupitre y busque un lugar más cerca de la naturaleza (¡pero distante de distracciones como otras personas curiosas!). Nuestros alumnos se han emocionado con este simple cambio, que trae un gusto especial a aquella clase. 

  1. Asientos asignados

A pesar de ser una “técnica de disciplina” antigua, asignar el lugar donde cada alumno se va a sentar aún da al maestro más control sobre el grupo. Los alumnos que siempre “alborotan” con los mismos compañeros deben ser separados; los alumnos con dificultades de aprendizaje pueden sentarse al lado de algunos alumnos con más habilidad.

El maestro no necesita siempre escoger los asientos, pero puede ser creativo en la manera de designarlos. Por ejemplo, puede colocar los nombres de todos los alumnos en un frasco y sacarlos uno a uno de acuerdo al lugar en que deben quedar. 

  1. Oración por los alumnos

Tal vez sea tan obvio que a veces olvidamos orar por los alumnos, ¡especialmente aquellos que nos dejan despiertos por la noche! En el primer año de nuestro matrimonio, mi esposa dictaba clases en una escuela pública en uno de los peores barrios de una ciudad grande. Ella, recién graduada, en el primer año de enseñanza, recibió el peor grupo de la escuela, los “restos” de todos los delincuentes de las otras clases. Ella se sentía mal casi todos los días mientras íbamos hacia la escuela. De las muchas “técnicas” de disciplina, la que más “funcionó” fue la oración por los alumnos. La oración no fue solamente particular —ella reclutó parientes, amigos, iglesias y otros para orar específicamente por los alumnos de ella, nombre por nombre. Y, claro está que las personas que oraron por los alumnos de ella también oraron por ella. Dios transformó la vida de muchos de ellos, y permitió que mi esposa sobreviviera a una situación extremadamente difícil.  

  1. Otras ideas

Enumeramos aquí otras sugerencias que pueden ayudar al maestro a mantener la disciplina y el control de su clase:

  • Establecer claramente las reglas de su clase.
  • ¡Usar ideas creativas para mantener al grupo siempre atento!
  • Evitar un salón de clase desorganizado y desordenado.
  • Dar desafíos específicos y atractivos a los alumnos más “vivos”.
  • Dar expresiones de amor y afirmación individual apropiadas.
  • Intentar relacionarse con los alumnos fuera del salón de clase.
  • Reclutar al alumno problemático como “aliado”, ayudante, etc. dándole trabajos dignos (pero sin premiarlo por la desobediencia).
  • Escribir una nota de estímulo o llamar a su casa.
  • Premiar comportamientos adecuados a través de etiquetas, pequeños recuerdos, puntos, etc.
  • Reconocer mejorías, aunque sean pequeñas, en los alumnos.
  • Escribir o llamar a los padres informándoles sobre los problemas en la clase.
  • Nunca olvidar que usted es autoridad en la vida de los alumnos, no el “amigazo” de ellos.
  • Sacar de en medio del grupo al alumno que insiste en desobedecer.
  • Lidiar con problemas disciplinarios individualmente, con firmeza y amor, sin avergonzar al alumno.
  • Hacer silencio o hablar en voz baja para aquietar al grupo.
  • Pedir la ayuda de un supervisor o ayudante en el salón para quedarse al lado del alumno difícil o lidiar con él individualmente.

Extracto del libro “101 Ideas Creativas para Maestros”

Por David Merkh y Paulo França

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