nuevo-1Devocional – Obedientes… Se Buscan: Abraham 2

 

Pasaje clave: Génesis 12:1-3.

 

El problema básico con obedecer es que, por naturaleza, la obediencia no nos gusta. Somos rebeldes y mal llevados desde el nacimiento. El “sujetarnos unos a otros” es para los demás, pero nunca para nosotros mismos. Son los demás los que tienen que obedecer, los que se tienen que sujetar, los que tienen que mostrar respeto, pero ¿por qué yo? Soy el líder, soy la autoridad, soy el hombre (o la mujer) puesto por Dios.

¡Pero lo primero que Dios le pidió a Abram fue obediencia! (12:1). No le midió su nivel teológico. No enumeró cuántos títulos de grado y posgrado tenía (y no estoy diciendo que haya que ser un ignorante). No le pidió “trayectoria ministerial”. Dios le pidió una sola cosa: obediencia. Porque la obediencia comienza en el liderazgo.

Y Abram obedeció. Y lo hizo todo tal como Dios se lo mostró (bueno… casi todo). Y Dios lo bendijo y lo prosperó. Dios bendijo y prosperó su obediencia.

 

Piensa en esto:

¿Por qué no robamos? Por obediencia.

¿Por qué somos fieles a nuestros esposas/os? Por amor a ellas/os y por obediencia a la Palabra.

¿Por qué pagamos nuestros impuestos? Por obediencia.

¿Por qué diezmamos y ofrendamos? Por obediencia.

¿Por qué escuchamos el consejo de nuestro líder, mentor o coach? Por obediencia.

¿Por qué oímos música que honra a Dios? Por obediencia.

¿Por qué renunciamos a los pecados ocultos? Por obediencia.

¿Por qué congregamos? Por obediencia.

¿Por qué no tenemos sexo con nuestras/os novias/os? Por obediencia.

¿Por qué perdonamos aunque no lo sintamos? Por obediencia.

Dios bendice a los obedientes que creen su Palabra y lo honran frente a todos.

Establezcamos, entonces, el primer principio: “Dios bendice, respalda y prospera a los obedientes”.

Por Edgardo Tosoni

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