Guerra Espiritual – Limpieza Espiritual de la Casa

 

Algunas veces, las personas llevan el tema de la liberación a los extremos; pero ése no es nuestro propósito. A través de los años, hemos visto casos de creyentes bajo ataque y ellos no saben por qué. Muchas veces, es porque le han dado derecho legal al enemigo por medio de objetos y materiales de procedencia ocultista que han traído o dejado traer a su casa.

« Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos…» (Hechos 19.17-19).

«Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros» (Josué 7.12-13).

 

Síntomas en una casa donde hay contaminación espiritual:

  • Enfermedad continua.
  • Pesadillas y sueños malos.
  • Insomnio.
  • Contienda y peleas de forma continua.
  • Falta de paz.
  • Apariciones demoníacas.
  • Movimientos de objetos físicos sin razón.
  • Olores desagradables.
  • Continuas náuseas y dolores de cabeza.

Ver Efesios 5.8-11.

 

Los Artículos que se Deben Sacar y Quemar Son:

  • Materiales que fueron usados en el ocultismo y en la brujería.
  • Antigüedades con procedencia o historia des­conocida.
  • Materiales como: la ouija, juegos de dragones, estatuas de Buda, artefactos de adoración oriental, yoga y todo lo relacionado al hinduismo.
  • Libros de la nueva era y de astrología.
  • “Posters” de música rock, artes y cuadros con representaciones demoníacas.
  • Material relacionado con sectas, tales como: Testigos de Jehová, Masonería, Mormonismo, Rosacrucismo.
  • Objetos que, supuestamente, traen “buena suerte”, tales como: amuletos y fetiches.
  • Objetos religiosos, imágenes de santos, vírgenes, velas que se usan para adorar santos o muertos, entre otros.
  • Películas y videos con imágenes demoníacas, demasiada violencia, o pornografía.
  • Ángeles, elefantes, la imagen de la diosa Diana, la reina del cielo y otros.

A veces, nos preguntamos por qué suceden tantas cosas en nuestra casa, y es porque tenemos objetos con procedencia demoníaca. Es conveniente hacer una limpieza de todo objeto que tiene influencias espiri­tuales, en el nombre de Jesús, y hecha por el dueño de la casa con la plena convicción de lo que esta haciendo; la limpieza no necesariamente debe hacerse en compañía de un ministro de Dios.

Es importante que usted recorra toda su casa, su armario, su “closet”, su sala y los cuartos. Pida al Espíritu Santo que le guíe mostrándole qué cosas hay que le son desagradables a Dios y esté seguro que Él le mostrará.

 

Conclusión.

Hemos recorrido los aspectos fundamentales de la liberación; confío en que esto le continuará motivando a buscar más de Dios y de la libertad que Él quiere para su vida. Determínese a lograrla, tanto para usted como para su familia. Cuando usted sea libre, se sentirá feliz y podrá ser de testimonio y de aliento para tantas otras personas que, hoy, se sienten vacías, confundidas, enfermas, atormentadas y sin esperanza de cambio.

La liberación es el camino para lograr la felicidad en Cristo. Él ya dio su vida por nosotros, ahora tenemos que quitarnos las vendas y ataduras del pasado y seguirlo a Él en libertad. Jesús es el camino, la verdad y la vida; sígalo, dependa de Él y déjelo reinar en cada área de su vida. ¡Amén!

 

Oración del Pecador.

Ahora mismo, donde usted está puede recibir el regalo de la vida eterna a través de Jesucristo. Por favor, acompáñeme en esta oración, y repita en voz alta.

“Padre celestial: yo reconozco que soy un pecador, y que mi pecado me separa de ti. Me arrepiento de todos mis pecados, y voluntariamente, confieso a Jesús como mi Señor y Salvador, y creo que Él murió por mis pecados. Creo, con todo mi corazón, que Dios el Padre lo resucitó de los muertos. Jesús, te pido que entres a mi corazón y cambies mi vida. Renuncio a todo pacto con el enemigo; y si yo muero, sé que al abrir mis ojos, estaré en tus brazos. ¡Amén!

Si esta oración expresa el deseo sincero de su corazón, observe lo que Jesús dice acerca de la decisión que acaba de tomar:

“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10.9-10).

“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna” (Juan 6.47).

Extracto del libro “Sanidad Interior y Liberación”

Por Guillermo Maldonado

2 Comentarios

  1. MUCHISIMAS GRACIAS, POR EMPLEAR SU SABIDURIA, CONOCIMIENTO Y CIENCIA DADA POR DIOS PARA EXPANDIRLA A LOS QUE LA NECESITAMOS. BENDICONES

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