la-guerra-espiritual-desde-un-enfoque-correctoGuerra Espiritual – La Guerra Espiritual Desde un Enfoque Correcto 7

 

Continuemos.

Millones de niños tienen que salir huyendo de sus hogares porque ya no aguantan los golpes criminales de sus padres o el abandono. Los hay que se salen de sus casas con dos y tres años de edad, rescatados por el hermanito mayor de seis años. Viven en las cloacas, hasta que un día desaparecen porque un satanista los requería para sus sacrificios. A veces, se quedan calladitos abrazando a la hermanita que un coche mató y huyó, y ahí se quedan muertos de frío en la calle. Esto no es exageración. Hay países que los matan como ratas porque los gobiernos no saben qué hacer con ellos (Romanos 8.22).

En el corazón de todo hombre, mujer o niño, hay un clamor interno y silencioso a nuestros oídos, pero terriblemente sonoro en el corazón de Dios. Es un grito ensordecedor, que cuando lo logras oír en momentos de profunda intercesión, no se puede dejar de llorar. Dios lo oye todos los días y a todas horas. Dios oye el grito de millones y millones de embriones que gimen anhelando poder vivir, e irremediable­mente son asesinados.

¿Sabe, amado lector, de qué magnitud es el clamor y el dolor de madres llevando cargas inaguantables, solas y abandonadas en la vida o con maridos que viven ahogados en alcohol, vomitándose sobre ellas, queriendo luego satisfacer sus apetitos carnales?

Dios me ha permitido vivir el dolor humano en mi carne, de innumerables maneras y ayudando a otros. He pastoreado en zonas de tantas tinieblas que es indecible el nivel de maldad y de opresión que hay allí.  He ido a lugares donde el mal subyuga de tal forma que se parte el alma. Hay que ser de palo para no sentir dolor cuando se camina por las calles de la India o de África. Literalmente, se pueden ver los cadáveres de los que mueren de hambre tirados en las calles. Niños comidos por las ratas, en viviendas tan insalubres que no se puede respirar del mal olor. Cuando se camina por los atrios de los templos hinduistas, son ríos de sangre de animales los que corren por los patios, mientras se entregan a los bebés a las potestades del infierno.

Es demasiado doloroso ver las mujeres en los países musulmanes destrozadas, sin vida, vueltas nada, tratadas peor que animales, sin que nadie las libre de la crueldad de sus esposos. En lugares como Haití y en los países budistas, la gente camina como zombis, el alma totalmente poseída por demonios.

El reino de la oscuridad es tremendamente cruel y despiadado. No perdona a nadie y destruye de continuo como una gotera que no cesa o como una plaga que nunca se acaba. (Eclesiastés 5.8).

Dios escucha el dolor de un mundo torturado, y se conmueve hasta en la última fibra de Su corazón. A caso, ¿no nos damos cuenta en qué forma tan profunda ama Dios al mundo? Quizás para algunos, el que se vayan los millones al infierno, les tiene sin cuidado, mientras ellos tengan todas las comodidades, y den sus ofrendas para que otros hagan el trabajo. Tienen el reino de Dios asegurado, y eso los mantiene en profunda paz, pero para el corazón de Dios no es así.

Cuando dice la Palabra que Jesús llevó nuestros dolores, quiere decir también que el corazón del Padre siente el dolor de cada ser humano sobre la tierra. El hombre es lo que más ama Dios; lo ama tanto que dio a Su Hijo para que sufriese el peor de los tormentos hasta la muerte.

Amado lector, dese cuenta de algo. Cada uno de nosotros los humanos, somos el ser más querido de Dios. Y todo los días el Padre está mirando cómo Sus seres más queridos son violados, ultrajados, asesi­nados, atormentados por las más infames crueldades que la maldad pueda imaginar, y esto, delante de Sus ojos de día y de noche.

Imagine por un momento lo que usted sentiría que le destazaran a su ser más querido delante de usted. Eso es lo que siente el corazón de Dios al ver el dolor de los perdidos, y esto es todos los días. ¿No estará Jesús intercediendo desde los cielos para que alguien se levante junto con Él para deshacer las obras del maligno? ¿Usted realmente cree. que Jesús no está anhelando que se levante un ejército investido de Su autoridad y motivado por la más profunda compa­sión?

El diablo le está robando la compasión a la Iglesia. Sólo, una iglesia que entienda el dolor de Dios y sienta en sus huesos el padecimiento de todos los oprimidos por el diablo, se levantará a hacer la guerra, cuéstele lo que le cueste.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Guerra de Alto Nivel”

Por Ana Mendez Ferrel

Lee La Guerra Espiritual Desde un Enfoque Correcto 8

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre