1. Será sensible a las necesidades, tradiciones y expectativas de la clase.

No rompa las tradiciones del grupo al que enseña sin una reflexión y evaluación seria. El “iconoclasta” (el que rompe imágenes) se puede romper o acabar como maestro si es muy “radical” con su grupo. Por ejemplo, una iglesia muy tradicional, donde nunca fue presentado ningún tipo de pieza teatral quizás necesite probar una simple lectura alternada antes de un monólogo de 30 minutos. ¡Empiece despacio, pero empiece!

Al mismo tiempo, la sensibilidad del maestro incluye el buen gusto. No debe usar métodos vulgares, que no sean apropiados para la audiencia, su edad, sus intereses y sus normas. No haga “payasadas” sólo para llamar la atención para sí. Nuestra creatividad tiene que ser disciplinada y controlada. El autor y maestro de comunicación Warren Wiersbe nos advierte: Un río que ignora sus límites se vuelve un barranco. La forma de nuestra enseñanza siempre sigue la función que tiene, y no viceversa. 

  1. Adaptará las ideas de acuerdo a su realidad de enseñanza.

Las ideas sugeridas aquí representan un inicio, un catálogo de posibilidades apuntando a su creatividad. Úselas con discernimiento, adaptándolas para su propio contexto de enseñanza, edad de los alumnos, etc. 

  1. Variara de ideas entre una clase y otra.

Sería una excelente idea mantener un registro de las ideas empleadas en su clase (tal vez colocando una “X” en este libro, o la fecha en que determinada idea fue utilizada y dónde, al lado de la idea enumerada en el “índice”). A pesar de que no cambiemos sólo por cambiar, el propio cambio de contenido de la clase normalmente va a corresponder a cambios en las técnicas didácticas usadas por el maestro. Existe una fuerte tendencia por parte de muchos maestros a siempre usar un único método que funcionó bien una vez. El maestro creativo cambia sus métodos de acuerdo a la clase. 

  1. Usará un plan de clase.

Nada substituye el plan de clase para garantizar que la lección progrese de forma clara, adecuada y creativa para sus objetivos. Ese plan debe enumerar los objetivos principales del encuentro, los recursos necesarios, cómo la clase va a empezar y terminar, y los métodos que serán utilizados así como el tiempo necesario para cada parte de la clase. (Para saber más sobre el plan de clase, vea “El Profesor Organizado” a continuación). 

  1. Evaluará bien la clase y los métodos después de la lección.

De nada sirve emplear diversos métodos didácticos sin reflexión sobre ellos inmediatamente después de la clase. Sugerimos que el maestro formule de nuevo su plan de clase tan pronto sea posible después de la clase, con miras a la próxima ocasión en la que dará aquella lección. Anote las ideas que funcionaron, y que deben ser repetidas. Modifique aquellas que podrían haber funcionado mejor. Quite lo que no fue muy apropiado. ¡Evalúe, evalué, evalué y mejore!

Preguntas para la discusión:

  • ¿Cuáles son los peligros de caer en la dependencia del método y no del Señor en la enseñanza creativa?
  • ¿Cómo la falta de preparación puede hacer naufragar la enseñanza creativa?
  • ¿En cuáles contextos usted se sentiría menos inclinado a usar métodos creativos en la enseñanza?
  • ¿Puede pensar en el mandamiento número 11 para agregar a esta lista?

Extracto del libro “101 Ideas Creativas para Maestros”

Por David Merkh y Paulo França

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